Bajante del río reaviva heridas de un pueblo olvidado.

Cardozo Grande, pequeño, modesto y ya centenario, sobrevive casi aislado entre inmensas estancias a unos 75 kilómetros hacia el noreste de Paso de los Toros.

Fue en un tiempo una comunidad grande y potencialmente, pero todo cambió abruptamente con la construcción de la colosal represa hidroeléctrica en Rincón del Bonete.

Cuando los técnicos construyeron la represa formaron un enorme embalse de 11 millones 800 mil metros cúbicos de agua, uno de cuyos voraces tentáculos fue avanzando impetuosamente sobre el territorio de Cardozo Grande. Así nació y se nutrió el lago artificial que hoy tiene seis kilómetros de ancho frente a este pueblo, para el que es un recordatorio permanente de las calamidades que trajo la represa. El gran lago invadió Cardozo Grande, le tragó las tres cuartas partes del territorio sin que nadie pudiera hacer algo para evitarlo y tras la inundación inducida lo dejó reducido a escasas 50 hectáreas.

Construcciones que quedaron bajo el lago del río Negro, que formaban parte del pueblo Cardozo.

Bajo las aguas quedaron hogares y chacras de innumerables familias, gran parte de las cuales ni siquiera cobró indemnización por lo que había perdido.

Tampoco se salvó la vieja y sólida estación ferroviaria de piedra y madera construida por los ingleses a pocos metros del arroyo Cardozo, desde donde había nacido y comenzado a crecer pujantemente el pueblo.

El progresivo vaciamiento ha sido en todo este tiempo la señal más reveladora del dramático proceso que desde la construcción de la represa afecta a Cardozo Grande, donde muy poco retiene a la gente. Antes de que se construyera la represa, Cardozo Grande llegó a tener 2 mil 200 habitantes y hoy tiene apenas 85.

Enmarcado por un paisaje de austera belleza repleto de imponentes fresnos, paraísos y eucaliptos, Cardozo Grande está habitado por gente laboriosa, casi todas las familias, unas 12 en total, tienen pequeñas chacras de subsistencia y crían ovejas, cuya lana venden a compradores que vienen desde Paso de los Toros.

Adolescentes del pueblo Cardozo Grande observan las viejas construcciones.

En los últimos meses, la notable bajante que ha tenido el lago del Rincón del Bonete, ha descubierto viejas estructuras que por años permanecieron sumergidas y que ahora, revive la historia de un pueblito olvidado, que vuelve a sangrar por las heridas que le abrió el progreso.

Fuente: La Red 21

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