Hay que saber cuándo hablar y callarse.

“No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”. Martín Luther King

Martin Luther King nos dejó esta frase que merece una reflexión y que debemos tenerla siempre presente; en su totalidad dice: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que sí me preocupa es el silencio de los buenos”. La debilidad mayor de los mejores seres humanos es su silencio frente a las conductas incorrectas en los ámbitos familiar, comunitario y planetario.

No es suficiente no hacer daño, si permitimos que otros hagan acciones inapropiadas, que pudieron ser evitadas si no se estuviera dominado por el miedo, la comodidad o la indiferencia. Cuando la mayoría de los buenos callan en los diferentes ámbitos y no se atreven a hablar o gritar conducen a una situación depresiva, derrotista y destructiva a esa comunidad, por un tiempo determinado.

Directa o en forma indirecta, los que callan cuando deben hablar, se convierten en cómplices o encubridores de situaciones que pudieron ser diferentes. Todos los seres humanos somos siempre responsables cuando hablamos o no. Cuando hablamos y no debimos hablar, igual cuando callamos, permanecemos en silencio y debemos hablar, participar activamente en la vida social y política. En caso contrario cedemos el espacio y el tiempo a los menos preparados y corruptos.

Lo preocupante de una comunidad y sociedad es cuando los mejores callan, por miedo. Los sabios callan cuando están aprendiendo y no se sabe qué decir, para no lanzar piedras por la boca. Es diferente cuando se calla para no expresar una verdad personal, se es cómplice de una mentira, se deja de ser uno mismo. Hay silencios más profundos hablan más que los gritos más estridentes. Hay que saber cuándo hablar y callarse.

“Estoy convencido de que la verdad y el destino pueden fusionarse. Lo que se necesita es que la generación más joven dé un paso adelante y asuma la responsabilidad del futuro del planeta”. Daniel Estulin.

El reto es hoy, mañana es tarde.

*Extractado de El Telégrafo . Ecuador

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