Con el objetivo de mejorar la gestión de recursos y aliviar la superpoblación en las cárceles de Buenos Aires, el gobierno de María Eugenia Vidal quiere enviar a sus países a los presos extranjeros que hayan cumplido la mitad de sus penas en Argentina. En lo que va del año, 23 reclusos ya fueron remitidos a sus países, y otros 300 están en condiciones de seguir sus pasos, en caso de que se complete el proceso judicial-migratorio.

Los presos extranjeros son, actualmente, el 5,14% de la población total penitenciaria en Buenos Aires, que es de 42.000 detenidos, en 56 cárceles y alcaldías bonaerenses. Las plazas disponibles, en realidad, son 28.000, por lo que la superpoblación es del 50 por ciento. Fuentes del Poder Ejecutivo provincial sostuvieron que, en este contexto, la gobernadora María Eugenia Vidal dio luz verde y apoyo político a la medida. Una vez expulsados, los condenados extrañados ya no podrán volver legalmente a Argentina.

De Uruguay hay 197 reclusos  que entrarían en esta medida.

La mayoría de los que ya fueron expulsados o están a la espera de serlo purgaban condenas por delitos gravísimos, como homicidio o abuso sexual. Entre los cinco que, por estas horas, esperan la ejecución de su extrañamiento, hay dos homicidas (un chino y un paraguayo) y tres abusadores (un paraguayo, un uruguayo y un boliviano).

Al cumplir la mitad de sus sentencias por robos y hurtos agravados, ya fueron remitidos a sus países de origen de forma irrevocable los uruguayos Sebastián Portes y Washington Escobar, los paraguayos Fernando Barrios y Andrés Venancia Amarilla, el boliviano Benjamín Nogales, el chileno Octavio Vilchez, el colombiano Javier Cantor y el peruano César Bardales.

Fuente: La Nación

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