Si se calla el cantor.

A un hombre de 83 años fue castigado con una multa de 166 euros (8.356 pesos) por no evitar que su gallo cante a las 4:30 de la mañana, algo por lo que se habían quejado algunos de sus vecinos.

Angelo Boletti, un albañil jubilado residente en la localidad lombarda de Castiraga Vidardo, violó las normas locales que establecen que las mascotas deben mantenerse a una distancia mínima de 10 metros de las casas linderas.

Sin embargo, para los vecinos el problema no es la distancia, sino el hecho que el gallo -llamado Carlino– canta a todo volumen a las 04.30 de la mañana, y despierta a todo el mundo.

Después de recibir varias quejas sobre la rutina matutina del pájaro, la policía comenzó a monitorear su conducta y luego de confirmar lo molesto de la situación, se procedió a multar al propietario.

“Estoy sin palabras. ¿Qué necesidad había”, dijo Boletti dijo al periódico italiano Il Citadino. “Podrían haberme dicho antes sobre norma de la distancia. No lo entendí”, lamentó.

Emma Perfetti, alcaldesa de Castiraga Vidardo, dijo a la prensa local que las autoridades locales que no hubo más remedio que tomar medidas en este caso, debido a las numerosas quejas de los vecinos. Al parecer, un oficial de policía vigiló la villa de Boletti durante la noche y confirmó que Carlino comenzó a cacarear alrededor de las 4:30 de la mañana y continuó haciéndolo hasta las 6:00 am.

Mientras que el hombre de 83 años se quejó de no haber sido advertido antes de recibir la multa, la alcaldesa afirma que la policía lo visitó a principios de julio y le informó sobre la regla de los 10 metros. En ese momento, el jubilado alegó que el gallo solo estaba allí temporalmente y que en menos de veinte días se marcharía.

En su defensa, Angelo Boletti dijo que Carlino había sido su gallo mascota durante 10 años, antes de ser regalado a un amigo debido a las quejas de los vecinos sobre su canto. Había regresado recientemente, y solo temporalmente, ya que su amigo estuvo de vacaciones durante 20 días.

Boletti dijo que planea apelar la multa para, con suerte, anularla.

Curiosamente, esta no es la primera vez que los ruidosos cuervos de un gallo desencadenan controversias legales. El año pasado, una familia francesa fue demandada porque Maurice, uno de sus gallos, cantó demasiado fuerte por la mañana y molestó a algunos de los vecinos.

Fuente: EFE

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