Una historia linda de contar.

Luis Pasteur era biólogo. La rabia hacía estragos en Europa y él había probado en ratones una posible vacuna.

Lo despertaron una noche golpes desesperados en su puerta: dos médicos traían a un niño de 12 años literalmente destrozado por los perros. Le pidieron que aplicara su vacuna porque se moría: ellos firmarían los documentos. El niño es vacunado y salva su vida.

Pasteur fue un caso raro en la historia de la ciencia porque fue valorado en vida. Era el orgullo de Francia. Su cuerpo fue ubicado en el Museo de Ciencias de París. Cuando los nazis ocuparon Francia, fueron derecho al Museo para deshonrar la tumba de Pasteur que había sido escondida. Solo el custodio sabía la ubicación. Lo torturaron y al final lo fusilaron, pero no les entregó el lugar. ¿Quién era ese custodio?

Era el niño al que una noche Pasteur había salvado la vida…

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