Cuando creer que algo extraordinario es posible.

El estadio propio fue (y sigue siendo) el sueño de muchos clubes que han fracasado en su meta de construirlo.

Los dirigentes de Sportivo Yi, con el apoyo de sus socios y simpatizantes, está hoy aferrados a convertir el terreno que usufructúa, en un escenario deportivo a la altura de su linajudo pasado. Pero los sueños son solo eso, sueños, si no van acompañados de gestión y voluntad y en este caso es lo que sobra.

En la presente jornada, como si fuera una piedra fundamental para lo que vendrá, se colocó un enorme cartel en el predio, que muestra el proyecto en todo su esplendor.

Por supuesto, un estadio no garantiza los éxitos deportivos ni tampoco los financieros; pero hay planes deportivos y sociales en toda la familia yieña, patrimonio y tradición arraigada, que se transmite de generación en generación. Valores intangibles de un club con identidad propia, que hacen pensar que el sueño podrá cumplirse..

Ojalá muy pronto podamos disfrutar todos juntos del nuevo estadio.

 

 

 

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