El fútbol del interior se está muriendo

Sin metáforas, sin relativos: el fútbol del interior se está muriendo.

Es la red deportiva más grande del Uruguay, atraviesa la vida social y económica de cientos de miles y es una contribución inagotable para el fútbol nacional.

Los ingresos casi exclusivos de los clubes derivan de la venta de entradas. Son ínfimas sumas de dinero que permiten que esos faros locales puedan desarrollar su imprescindible rol social, particularmente horizontal y abarcador de todos y de todas, en cualquier función.

Para entenderlo hay que vivirlo, pero una persona dotada de medianos niveles de empatía, interés y conocimiento, debería ser capaz de interpretar que el daño para las casi 700 instituciones podría ser irreparable. Y detrás, destrozos realmente difíciles de cuantificar.

Los números no son suficientes para dimensionar la relevancia que tiene el fútbol en la vida del interior del Uruguay -hay cuestiones que no se pueden cuantificar-, pero son indicadores parciales y, en simultáneo, chocantes.

A continuación, algunos bien gruesos:

La Organización del Fútbol del Interior (OFI) nuclea a:

  • 18 departamentos
  • 61 ligas
  • Casi 700 clubes
  • 4 confederaciones
  • Más de 100.000 futbolistas
  • 30.000 menores de edad
  • Más de 10.000 partidos de juveniles por año
  • 700 árbitros
  • ️ Villas, pueblos, ciudades

La historia del fútbol uruguayo no se entendería sin el del interior.

Dice en la web de OFI:

“El fútbol es de las tradiciones más arraigadas y en muchos casos en pequeños pueblos y villas es la única actividad deportiva que se practica, por lo que es la única expansión con que cuentan decenas de miles de jóvenes deportistas.”

Ingresando en un terreno más subjetivo: las implicancias emocionales de esta actividad en todo el país son indescriptibles. El espíritu amateur sobresale, conmueve y fortalece el concepto de comunidad.

Se supone que el fútbol del interior nunca morirá, pues la gente lo sostendrá cueste lo que cueste, pero el daño ya es gigante, y podría ser peor. Para las instituciones, sí, pero ante todo, para la gente. En mente, en cuerpo, en emoción, en economía, en sociedad.

A quien corresponda: muévanse, dialoguen, negocien, inviertan, solucionen. Es urgente.

Los clubes deportivos del interior han ocupado el rol del Estado en innumerables ocasiones, en el diario vivir, con el pueblo. No le den la espalda.

 

Agradecemos a Santiago Castro por el material.

 

 

 

 

 

 

 

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130Julio Castro y 129 personas más

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