Entre cuerdas y arcilla.

Silvestre concursando como solista en las Eliminatorias del Festival de Durazno.

Le conocimos a fines de la década del 60, cuando en nuestro programa de entonces, “Canta Durazno”, realizábamos peñas barriales. En una de ellas, debutó Silvestre Burgues, que tiempo después lo hizo en varios espectáculos locales e incluso en las eliminatorias para el Festival.

Desde el 9 de Abril de 1989, se radicó en Reseda, un barrio de una zona suburbana a unas 15 millas al Nor Oeste de Los Ángeles, California. Con su esposa, también duraznense, María del Rosario López enfrentaron nuevos desafíos y vino la familia y con ella, el volver al pago era más difícil, aunque lo ha hecho y lo ha disfrutado con la numerosa familia de ambos.

Con los nietos.

Tienen tres hijos Carolina y Valeria que tenían 7 y 2 años cuando llegaron a los EE.UU. y Leandro que nació allá en Agosto del 90. Dos nietas, hijas de Carolina, la mayor (Kali) cumplió 12 años hace unos días y la hermanita (Abbi) tiene 9.

Para nosotros, se fue un cantor y el tiempo, en el cual a pesar de todo hemos estado comunicados, nos muestra a un artista plástico de notorias condiciones. Nos envió unas fotos de su último trabajo: Aparicio Saravia y de allí a la charla fue solo un paso.

“Estoy acá Muy poco me dedico a estas cosas, he hecho alguna que otra cosita muy de tanto en tanto, pero nunca lo he tomado con la seriedad y el tiempo que quizá hubiera merecido.

No me considero escultor, esa es palabra qué hay que respetar mucho” nos doce Silvestre. “Es como cuando me dicen que soy “Guitarrista “, yo les digo no, esa terminación “Ista” me queda grande. Soy guitarrero, nomás y a penas, guitarrero de fogón. Y así me siento más cómodo.

Con la escultura lo mismo, lo hago como pasatiempo porque me gusta, me gusta enfrentar el desafío de buscar las formas y tratar de acercarme a la perfección, que nunca se alcanza, pero trato. Digo no se alcanza en el caso mío que soy un aprendiz, no hablo de los grandes maestros que sí lo consiguieron y muchos contemporáneos que también lo logran.”

Un gaucho, otro trabajo de Silvestre Burgues.

Sigue siendo el flaco bonachón y sencillo que conocimos hace medio siglo al que me parece verlo ruborizarse al decirme “te agradezco un montón por atenderme y dedicarle tiempo a mi pequeña obra.”

Y agrega “Creo que es importante que las nuevas generaciones tengan una idea de cómo eran sus facciones y como lucía.(Saravia)

Pienso que exponerlo es una forma de hacer llegar su imagen a tantos que lo admiran y aún lo vivan con devoción, como vos y como yo y así refrescar y avivar su figura y su recuerdo.”

Silvestre tal vez logre que sus obras se exhiban un día no muy lejano en el pueblo que le vio nacer.

Quién te dice?

Capaz que hasta él mismo toma su guitarra y le canta, porque, al final de cuentas, “El arte consiste en celebrar, cantar y llevar a cabo la belleza.” **

 

**Balthus (Balthasar Klossowski de Rola)

%d bloggers like this: