El subdesarrollo instalado en la producción audiovisual del país de adentro.

Por el Ing. Agr. Marcelo Mondino

Tiempo atrás, quizás 6 o 7 años, visitaba a un colega propietario de un cable y hoy presidente de la CUTA (Cámara Uruguaya de TV para Abonados) para trasladarle una idea y conversar sobre la suya, la cual un tiempo después y con la fortaleza de los abonados cristalizó en un canal de cable centralizado en Montevideo, pero con una diferencia, la gran mayoría de sus contenidos eran del paisito de adentro, ese que tanto queremos quienes hace más de 30 años estamos acá.

Desde los 90 y yo diría los 80 –cuando la red uruguaya de TV solucionó con sus contenidos un grave problema generado a los canales de aire del país de adentro debido a la necesidad de cambiar la tecnología (blanco y negro al color)–, se han venido dando factores que de acuerdo al título que le puse a este artículo, ayudan a mejorar el subdesarrollo de la incipiente producción de contenidos audiovisuales de quienes aman esta profesión, pero se les hace muy difícil subsistir con el apoyo, muy importante por cierto, pero deficitario, de los comercios locales y en algunos casos de las instituciones (léase, intendencias) que dan a quienes trabajan por hacer cada día mejor, un producto audiovisual que marque la diferencia y por sobre todo profundice la identidad local y nacional.

Hoy se habla que la pandemia trajo una revolución en cuanto a este producto de la industria, leyéndose por ahí que ha formalizado más de 10.000 puestos de trabajo que exclusivamente se apoyan en productoras y agencias de contenidos ubicadas en la región sur o más específicamente en Montevideo. También se habla sobre su centralizadora capacidad de atracción para quienes deciden emigrar dentro del país para poder obtener una mejoría en sus ingresos y si es posible capacitarse para su profesión.

Y aquí se da la dicotomía existente, canales de TV como A+V o Cardinal TV contrastan con un TV Ciudad en el que a través de un fideicomiso se produce y se desarrolla bajo subsidio capitalino programas de TV que –en algunos casos sesgados por ideología y yo diría en muchos casos con profesionalismo– se advierte una clara inversión en calidad y me imagino en sueldos y aportes para quienes trabajan en concordancia con los consejos de salarios del sector.

A qué voy con todo esto; que quienes dirigen los Canales (A+V o Cardinal) son fuertes propietarios del principal apoyo de sustento de sus empresas, el abonado, que en definitiva es quien se merece un contenido de alta calidad. Resulta que estos propietarios de los cables pagan fortunas por contenidos como futbol, cadenas de noticias, películas, etc., o los canales de aire que compran telenovelas, series, formatos de programa; pero a quien produce con mucho esfuerzo solo le apuntamos al ego para que con su humildad se presente en un canal de alcance nacional.

A esto le agregamos que la tecnología ha permitido una apertura y concentración, esto hace que connotados periodistas tengan su emisión en TV y streaming y seguramente su contrato sea a canje de su difusión nacional.

Así no desarrollaremos nunca a los jóvenes y no tan jóvenes que desde aquí adentro quieren hacer de su vocación una profesión, y me consta que, en estos 30 años de arduo trabajo, el desarrollo del subdesarrollo se intensifica cada vez más con estas nuevas propuestas.

 

 

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