No tiene la culpa el perro.

Este viernes 30 de julio , la Plataforma Animalista convoca una concentración nacional bajo la consigna NoALaPerrera, rechazando el posible retorno de las perreras en Uruguay.

 El vínculo de los humanos con los perros data de hace miles de años. Una relación que progresivamente se ha afianzado a tal punto que los perros se han convertido en los más fieles compañeros de los seres humanos.

Lamentablemente, no todos los perros tienen propietarios responsables y por ello no tienen otro recurso que encontrar refugio en el entorno urbano, donde encuentran un espacio donde refugiarse y alimentarse, no sin pasar todo tipo de penurias (maltratos, enfermedades, hambre y atropellamientos, entre otras).

Los perros callejeros son aquellos que no tienen un hogar, o en su gran mayoría, los que, perteneciendo a uno, pasan la totalidad o parte del día fuera de su casa, por la falta de los debidos cuidados de sus propietarios.

En términos generales, la problemática de los perros en situación de calle, tiene que ver con factores socioeconómicos y culturales que tienen su origen en una insuficiente educación ciudadana y en una deficiente legislación sobre el tema.

En los barrios periféricos, casi siempre identificamos que existen más perros en las calles que seres humanos.

La tasa de reproducción de los perros es muy alta. De una perra callejera sin esterilizar, nacerán a lo largo de 7 años unos 5,430 cachorros. Lo que, junto a “dueños” que sacan a sus perros a hacer sus necesidades sin recogerlas, hacen que floten en el aire más de 50 toneladas de heces pulverizadas al día.

Y esto no solo queda en la contaminación por materia fecal. Hay que considerar todo lo que implica la parasitosis en la salud animal y humana.

Cuando las heces fecales se secan o pulverizan, viajan en el aire y pueden ocasionar enfermedades como conjuntivitis. Se adhieren fácilmente a la comida que se consume en puestos ambulantes y ocasionar salmonelosis, por ejemplo. O simplemente ser respirada dado que antes de caer a una superficie, flota un tiempo en el ambiente.

Las personas desconocen el riesgo y dejan salir a sus mascotas a la calle sin control, los pasean para que hagan sus necesidades sin después recogerlas, se les olvida llevarlos al veterinario, vacunarlos y desparasitarlos, además de prevenir su reproducción con una esterilización a tiempo.

En gran parte del país, Durazno incluido, existen instituciones y asociaciones que trabajan en pro de los animales. Para apoyar su labor, es esencial la colaboración de la sociedad y el sector empresarial, además de apoyo gubernamental para educar y concientizar a las personas sobre este tema.

Bien dice un texto publicado recientemente “no tiene la culpa el perro, sino quien lo deja en la calle”.

Si cambiaran esa mala costumbre no habría que tener temor por las perreras.

 

 

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