Turco vende barato…

Vendedores ambulante, "mercachifles", de origen sirio-libanés.

Por Carlos Fariello

“Turco vende barato, beine, beineta y beinilla”

Durazno, como todo pueblo del interior, fue solícito en la recepción de una corriente inmigratoria de características muy peculiares, nos referimos a aquella proveniente de regiones del mundo árabe, en especial los llamados por una cuestión histórica y circunstancial “sirio – libaneses”, que en realidad son sirios o libaneses, según el caso.

Esta es una breve recorrida por mi barrio donde se afincaron numerosas familias de este origen que llamamos, todavía hoy, “turcos” y que nada tienen que ver con esa otra nacionalidad.

Los “baisanos” de mi barrio se caracterizaron por tener, entre otros comercios, tiendas que conocí por los años 60: “La Piedad”, “El Obrero”, “La Primavera”, y “La Alegría”.

A la primera la recuerdo en la esquina de las hoy calles Brig. Gral. Oribe y 4 de octubre de 1828 (antes se llamaba Florida). La tienda fundada por don Mateo Azzíz (de origen sirio) con la colaboración de su esposa doña Saturna Jozami, luego continuada por su hijo Mateo y su esposa Nelsis Jatón, y luego por sus hijos Liliana y Jorge.

Sus hijos: Mateo; José María (“Chengo”); Néstor, un reconocido científico a nivel internacional; Maria Élida (“Maruja”) y María Esther (“Chichí”).

Por calle Oribe, frente a lo de Ltaif, vivió luego de quedar viuda de Mateo Azzíz, Doña Sartuna con una de sus hijas, María Elida, y sus dos hijos Susana y Sergio Coore Azzíz.

Salomón Chaoud y Marta Nasrala (de origen libanés) tuvieron una tienda que se llamó “El Obrero” en la esquina de Oribe y Rubino, firma luego continuada por sus hijos Néstor, David (el “Negro”), Faride y Raquel, y hoy por su nieto Daniel. Mientras que Sirio, su otro hijo, se dedicó a un comercio particular como lo fue el más grande local de venta y canje de revistas durante años, “El árabe”, en calle Rubino casi Oribe, y luego kiosko en Plaza Independencia.

En la esquina de las calles Oribe y Batlle y Ordóñez, Julio Azzíz tuvo junto a su padre Antonio Azzíz (hermano de Mateo Azzíz), la tienda “La Primavera”. Julio estaba casado con Faride Mansur, ambos nacidos en Siria.

Antonio vino de Siria en el año 1928 y en 1940 abre su propia tienda. En 1950 la tienda se instala en el local antes citado.

Julio llegará en 1953 con su esposa Faride y sus hijos María y Elías.

La tienda “La Alegría”, estaba en la esquina de Arrospide e Ibiray (hoy Wilson Ferreira Aldunate) y era de propiedad de Rayi Chaoud.

Frente a mi casa de la calle Eusebio Píriz al 600, vivían los Jottar, cuyo apellido original era Guttar, una familia de origen libanés con sus hijos Abdo, Elías, Alicia e Isabel.

El matrimonio libanés lo integraron Fortunato Jottar y María Al Becher Abi Fadel a quienes no conocí

Abdo y Elías eran de profesión peluqueros y tenían en su casa una barbería donde atendía Elías al público mientras Abdo lo hacía a domicilio.

Alicia es la madre de Ruben (“Negro”) y Roberto (“Pocholo”) Méndez Jottar.

En lo de Jottar pude escuchar por vez primera música árabe en vivo a través de un trío de ejecutantes de oud (laúd árabe), violín y un instrumento de percusión llamado derbake, además de degustar las exquisiteces de la cocina oriental que hacía Alicia.

Eran anfitriones, una vez al año, del padre maronita Elías Salemi quien llegaba desde la parroquia Nuestra Señora del Líbano de Montevideo, y daba una misa para todos los integrantes de la colectividad en la Parroquia San Pedro, siguiendo el rito oriental.

En la calle Nogueira esquina Santiago Vázquez (hoy 25 de Agosto), el “Beto” Baliz tenía su bar “La Porteña”, frente a la Usina de la UTE. Lugar de timba y copas. Baliz tenía una larga prole de la cuál algunos hijos todavía viven en ese barrio.

Otro baisano con bar fue un tal “Jandú” Nadruz en el local donde hoy está un templo evangélico, en Morquio e Ibiray.

Los Ltaif por su parte vivieron en el barrio, casualmente en la segunda casa donde viví hasta los treinta y un años, frente a lo de Jottar.

Salim Ltaif había llegado del Líbano en 1924 con su esposa Zeía Ziede (a quien llamábamos Doña Lucía). Tuvieron tres hijos José, Víctor y Salvador. Pasando luego a vivir en calle Oribe casi Dr. Morquio.

A la vuelta de la casa de la familia Ltaif, la familia Nossar – Lafluf, los padres, entre otros, de Pablo (“Quelo”) y Alberto, y en frente, en la esquina de Oribe y Morquio, la casa de la familia Nossar – Zerpa, los padres entre otros de Daniel y Miguel Nossar.

Don Felipe Nossar, fue en sus inicios propietario de coche con taxímetro y luego con un ómnibus que recorrían la ciudad, además un apasionado del automovilismo.

En la otra cuadra de calle Oribe, antes de llegar a Arrospide, la tienda de Nicolás Nadruz, su padre Jorge Nadruz había llegado a Montevideo en el año 1898 y allí se casó con Julia Zaidán, de su matrimonio nacieron Julia, Jorge, Amado, Juana, Victoria Dalel, Irma Rahme, Nicolás, Olga, Emilia Rosa y Siria Lydia.

Por calle Zorrilla, casi Arrospide la otra familia Nadruz cuyo principal era don David, padre entre otros de Eduardo, Carlitos, el “Toto”, “Chaparrón”, y dos hijas.

Por calle Eusebio Píriz, al lado del Mercado, vivió Fortunato Schluk.

Otra familia que no alcancé a conocer, pero sí a algunos de su descendencia fue la familia Belhot, – Abraham Belhot y su esposa Catalina Narez- que se puede ubicar su llegada en 1908. De ella descienden Eduardo Belhot Pettuto, y de otra rama, los hijos de María Bauzá: Adolfo, Catalina y David Belhot Bauzá.

Tampoco escapan a mi recuerdo Alfredo y Carlos Julián, hijos de don David Julián. Recuerdo también a Maruja Julián, hermana de David que vivía por la calle Morquio, casi Eusebio Píriz, a la vuelta de mi casa.

 

En la imagen: Vendedores ambulante, “mercachifles”, de origen sirio-libanés.

 

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