La nostalgia

De José Luis Lerena Caballero.*

Colocarle un adjetivo a la palabra nostalgia,

es sumergirse en un mundo de millones de palabras.

En tan sólo nueve letras que parecen… no ser nada,

encierra todas las cosas que puedan nacer del alma.

Según mi propia experiencia, es hija de la distancia,

no existe cuando estás cerca de las cosas más amadas,

nace y crece lentamente a medida que te marchas

dejando atrás lo que fueron, ilusiones, sueños, ganas

de haber hecho cual tus padres, una vida encasillada

en seguir la tradición que la familia arrastraba,

de crecer, cuidar los hijos, guiarlos según pensabas

que era mejor para ellos, pero siempre en esa casa,

en ese pueblo y en ésa, patria que llevas grabada

a fuego en tu corazón por más lejos que te vayas.

Una tarde sopló un viento que borró tus esperanzas

y al disiparse la niebla, tu paisaje ya no estaba.

Fue allí que la conociste, te dijo… soy la nostalgia,

mostrándote que no estaban al alcance de tu mano,

el termo, el mate, la pava.

Un día abriste la puerta, y al notar que ya no estaba

en la vereda de enfrente aquel amigo del alma,

con quien iban a pescar, volviste a verle la cara

a tu nueva compañera, la inseparable nostalgia.

Cuando querías preguntar cosas que tanto extrañabas

de aquello que habías dejado, el idioma en el que hablaba

la gente de aquel lugar, no te dejó entender nada.

Y cada vez que sentías en tu oído las palabras

Que sonaban como un golpe… acá estoy… soy la nostalgia,

la fuiste empezando a odiar, vos que nunca odiaste nada.

Si hablé en tercera persona habrá sido por las ganas

de no quererla ni ver, por no sentir su mirada

que sabiéndome vencido me desafía a olvidarla.

Después de haberle buscado sumergido en mil palabras

un adjetivo, quisiera poder mirarla a la cara

y decirle… para mí… sos la maldita nostalgia.

 

*José Luis Lerena, poeta trinitario radicado en Argentina.

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