El Pequeño Teatro donde reviven los sueños.

A 60 años de su fundación

Por el Prof. Carlos Fariello.

El sueño de Domingo Alonso, Juan Rodons y Rosina Sosa que levantó vuelo el 18 de junio de 1961, creó alas tan grandes que lleva ya una sostenida trayectoria de seis décadas.

En todo este tiempo ha sido un baluarte de la cultura y del teatro independiente, incluso referencia para todos los elencos del interior.

El Pequeño Teatro de Durazno como institución abierta al devenir de la vida cultural de la ciudad, recibió el influjo y el espíritu de las experiencias teatrales que, alentadas en el liceo local por el profesor Luis Fernández Baltazar, fueron despertando el interés por la actuación en las generaciones más jóvenes.

Al ímpetu juvenil se fue sumado otra gente que veía en el arte de la representación un modo de expresión válido, recibiendo el estímulo de Rosina Sosa, quien con su solvencia y capacidad pedagógica fue cimentando los primeros elencos de la novel institución.

También fue espacio de formación y experimentación por donde pasaron importantes directores nacionales y locales, se formaron actores que fueron luego referentes del teatro duraznense y se montaron espectáculos de nivel profesional con obras importantes de la dramaturgia universal.

El teatro se distingue de otras expresiones humanas pues conjuga simultáneamente espacios, tiempos y la corporeidad del hecho representado, que por un momento vive en el escenario siendo piel, sangre y emociones de otros seres tan convincentes como lo es cualquier semejante.

A poco de nacer, encuentra un espacio donde anidar y donde, además, realizar los ensayos y funciones de su elenco, el viejo edificio de la antigua mueblería de Cataldo, en la esquina de las calles Ibiray y Rivera.

El mismo edificio que hoy sigue siendo epicentro de una continua y creativa actividad que, año a año, pone de manifiesto la tenacidad y la vocación de las generaciones de actrices y actores que se forman en su seno y que luego son los responsables de revivir el espíritu y la magia del teatro, temporada tras temporada.

La figura de una Rosina Sosa, temperamental y apasionada por su arte, acompañada por sus iguales, y vaya el recuerdo sentido para Uruguay Marrero, otro puntal del elenco por muchos años, y para el autor y dramaturgo Orlando Aldama, de quien se representaron varias obras de su extenso repertorio.

En aquella primera época también destacar la figura de Claudio Silveira Silva, su primer escenógrafo, y creador del logo que identifica desde entonces a la institución.

En 1993, la sala del teatro recibe el nombre de Rosina Sosa, y en 2013 es reinaugurada luego de finalizadas las obras de remodelación y modernización de la misma, luego de una larga y paciente espera.

Sesenta años es un tiempo que nos lleva a reflexionar sobre el papel de la cultura y su difusión en la comunidad, de la cual el Pequeño Teatro ha sido actor clave y fundamental.

Al mismo tiempo, instituciones como esta, son reservorio de una memoria viva a la cual se recurre siempre para cimentar nuevas experiencias a ser lanzadas al futuro.

La obra del Pequeño Teatro suma a la construcción de la identidad duraznense que se nutre de experiencias de creadores que defienden y renuevan el amor por los valores que hacen de Durazno lo que es.

Alguien escribió que es en el teatro donde se reviven los sueños, se imaginan nuevas historias y se inventan otras realidades.

¡Felices 60 años, Pequeño Teatro de Durazno!