Cortar marcela, tradición del viernes santo.

marcela

Cientos de duraznenses salieron este viernes a juntar marcela, la planta medicinal más consumida por nosotros, muchos convencidos que si la que cosechamos , particularmente en Viernes Santo tiene poderes curativos extraordinarios.

Es una mezcla de tradición, superstición y realidad tangible, pues los expertos del Instituto Clemente Estable comprobaron científicamente que la infusión de la planta ayuda a recuperar neuronas, además de bajar el colesterol. Así lo afirmó en reciente reportaje, la experta Marión Aguilera. En este país que revienta de laicismo hasta el punto que a esta semana, además de Santa como la conmemora el cristianismo, también la denominamos Semana de Turismo, Semana de la Tradición, de La Cerveza… y podríamos llamarla también Semana de la Recolección de yuyos, de butiás (maduran en este tiempo) y hongos, pues es buen momento para encontrar los llamados “deliciosos”.

La marcela no califica ni como arbusto, pues difícilmente supere los 70 centímetros. Se la encuentra en praderas, sierras, a orilla de las carreteras y hasta en los médanos de alguna playa, en el área protegida del viento del Este húmedo y salino.

La flor tiene coloración amarillenta y en este tiempo emana un aroma dulzón tan intenso que se puede sentir sin aproximarse a la flor.

En el sur de Brasil y en el norte de Uruguay era frecuente que rellenaran una almohada con marcela sin otro objetivo que el de tener mejores sueños y disfrutar del aroma.

Los ramos de marcela juntados por uno mismo , suelen colgarse en cocinas y ambientes donde uno pasa el día. ¿Es realmente tan agradable el aroma o estamos ante una costumbre que exhuma uruguayez?

Mientras en Uruguay es prácticamente imposible encontrar a alguien que ignore la existencia del querido yuyo, en Europa es prácticamente desconocido: casi un 85% nunca lo sintió nombrar.

A pesar de la pandemia, de la cuarentena y las restricciones, muchos se tomaron tiempo para tener “la marcela del viernes santo”, a tal punto que en las carreteras prácticamente no había movimiento pero si vehículos al borde del camino y sus ocupantes cortando el tradicional yuyo.