{"id":22575,"date":"2021-04-05T13:52:35","date_gmt":"2021-04-05T16:52:35","guid":{"rendered":"http:\/\/duraznohoy.com\/?p=22575"},"modified":"2021-04-05T13:52:35","modified_gmt":"2021-04-05T16:52:35","slug":"oscar-oadron-epidemias-y-vacunas-en-el-antiguo-durazno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/duraznohoy.com\/?p=22575","title":{"rendered":"Oscar Oadr\u00f3n: Epidemias y vacunas en el antiguo Durazno"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: right;\"><\/h3>\n<figure id=\"attachment_22577\" aria-describedby=\"caption-attachment-22577\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-22577\" src=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/casa-penza1jpg-300x292.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/casa-penza1jpg-300x292.jpg 300w, https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/casa-penza1jpg.jpg 727w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22577\" class=\"wp-caption-text\"><em><strong>Registros de prensa de 1881.<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3 style=\"text-align: right;\">Reproducimos informe publicado en su p\u00e1gina de facebook por el historiador Oscar Padr\u00f3n Favre.<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: right;\"><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\">La pandemia que sufrimos en sus diversos efectos ha reinstalado sensaciones de fragilidad e incertidumbre frente al presente y el ma\u00f1ana que casi desconoc\u00edamos, pero que formaban parte del cotidiano vivir en generaciones anteriores. Sufrir la aparici\u00f3n frecuente de epidemias era una situaci\u00f3n tr\u00e1gica y c\u00edclica que se repet\u00eda varias veces a lo largo de la vida, segando la existencia de seres queridos, incluso, muchas veces, de familias enteras.<\/p>\n<p>En 1835 el Cura P\u00e1rroco de San Pedro del Durazno, Fray Juan de los Remedios \u2013 haciendo honor a su nombre \u2013 expresaba su preocupaci\u00f3n por la salud de sus feligreses al acusar recibo de las vacunas contra la viruela que hab\u00eda recibido desde Montevido, diciendo \u201cel facultativo Dn. Le\u00f3n Viscarra ya la estaba administrando desde alg\u00fan tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s se desat\u00f3 en la Villa y departamento una fuerte epidemia de Escarlatina. \u201cEscarlatina Anginosa\u201d que caus\u00f3 la muerte de varios ni\u00f1os. Los registros de defunci\u00f3n son testimonio de la obra de ese mal, que provocaba que el sacerdote, impotente ante las sucesivas muertes, registrara en algunas partidas su dolor e impotencia: <em><strong>\u201cfalleci\u00f3 a la edad de 6 a\u00f1os y 4 meses de la Escarlatina, epidemia actual que hace estragos\u201d,<\/strong> <\/em>y en otra partida de una ni\u00f1a de 5 a\u00f1os \u201cv\u00edctima de la Escarlatina \u00a1epidemia fatal!\u201d.<\/p>\n<p>En 1868 el Presidente de la Junta Econ\u00f3mico Administrativa de entonces, F\u00e9lix Zabala manifestaba: <em><strong>\u201cla necesidad que hab\u00eda como medida precausional el de establecer un Cord\u00f3n Sanitario a fin de no permitir la llegada de diligencias de puntos infestados donde se halla desarrollado el terrible flagelo del \u201cC\u00f3lera\u201d que hace sentir sus mort\u00edferos estragos en la Capital de la Rep\u00fablica y otros puntos de Campa\u00f1a\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Entre las medidas que se tomaron se establec\u00eda <em><strong>\u201cque la Cuarentena a las diligencias sea establecida en el Arroyo del Horno, casa del finado Don Miguel Obelar\u2026\u201d<\/strong><\/em>; que se dividiera la Villa en sectores y en cada uno de ellos un grupo de vecinos se iba a encargar de la vigilancia epidemiol\u00f3gica; <em><strong>\u201cque en el caso que aparezca el flagelo en la poblaci\u00f3n se designar\u00e1 un local para establecer un refugio provisorio con las camas y \u00fatiles que sean necesarios\u2026\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En 1873 se desat\u00f3 una muy intensa epidemia de viruela lo que determin\u00f3, entre otras medidas, que se decidiera construir un nuevo cementerio pues el existente (cercano a la actual Plaza Artigas) adolec\u00eda de muchos problemas de higiene y hab\u00eda sido alcanzado por el crecimiento de la Villa. La necr\u00f3polis construida fue la que permanece vigente hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En 1878 regres\u00f3 la viruela y las autoridades municipales resolvieron tomar las siguientes medidas: <em><strong>\u201c1. Mudar las postas de las Diligencias donde hubiere uno o m\u00e1s enfermos hasta tanto hubiera desaparecido el mal; 2. Aislar los individuos virulentos de toda comunicaci\u00f3n de personas que no est\u00e9n vacunadas; 3. Proceder a la inhumaci\u00f3n de los cad\u00e1veres una vez la muerte constatada; 4. Obligar a las personas que no est\u00e9n vacunadas que se sometan a la vacunaci\u00f3n y revacunaci\u00f3n; 5. La quema completa de ropas y cama de los individuos que hayan fallecido con la viruela; 6. Perfumar las habitaciones de los que hayan fallecido, con cloruro o \u00e1cido f\u00e9nico y Blanquear las habitaciones inmediatamente con cal y una mezcla de \u00e1cido f\u00e9nico\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Cuando en 1881 volvi\u00f3 la amenaza de la terrible viruela, la prensa daba cuenta que<em><strong> \u201calgunas familias han resuelto salir \u00e1 campa\u00f1a con el objeto de evitar al terrible flagelo\u201d<\/strong><\/em>.<\/p>\n<p>La Junta Econ\u00f3mico Administrativa ante los casos que se comenzaban a dar del letal mal dispuso: <em><strong>1 \u00ba. Todos los vecinos de esta Villa, proceder\u00e1n en el t\u00e9rmino de quince d\u00edas contados desde la fecha a dejar limpios sus patios y corralones de todas aquellas basuras que puedan ser causa de infecci\u00f3n. 2\u00ba. En el t\u00e9rmino de treinta d\u00edas, contados como se expresa anteriormente, deben hacer blanquear por dentro y por fuera todas las habitaciones. 3\u00ba. Los contraventores a esta disposici\u00f3n ser\u00e1n penados por la Junta, con arreglo a las atribuciones de la misma.<\/strong><\/em><\/p>\n<h3 style=\"text-align: right;\"><\/h3>\n<figure id=\"attachment_22578\" aria-describedby=\"caption-attachment-22578\" style=\"width: 279px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-22578\" src=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/casa-penza2jpg-279x300.jpg\" alt=\"\" width=\"279\" height=\"300\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22578\" class=\"wp-caption-text\"><em><strong>Otro registro de prensa de 1881 .<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Pintar con cal las viviendas.<\/strong><\/p>\n<p>El pintar con cal la totalidad de la vivienda era una obligaci\u00f3n anual para los vecinos de la Villa, lo que se consideraba una medida preventiva de enfermedades infecto-contagiosas.<\/p>\n<p>Sucesivas noticias de ese a\u00f1o 1881 dieron cuenta de los efectos que realizaba la viruela entre los vecinos.<\/p>\n<p><em><strong>\u201cViruela- En la calle Maestre Campo, cerca de la quinta del se\u00f1or Robato, en un ranchito peque\u00f1o, ha muerto de viruela una mujer que hace d\u00edas lleg\u00f3 de esos lados de Canelones; en la misma casa hay una porci\u00f3n de criaturas, de corta edad, en n\u00famero de cuatro o cinco; y los vecinos inmediatos se hallan alarmados con ese hecho. Como esto importa un caso grave para nuestra poblaci\u00f3n, teni\u00e9ndose en cuenta el excesivo calor que ha reinado en estos \u00faltimos d\u00edas, llamamos muy seriamente la atenci\u00f3n de la Comisi\u00f3n de salubridad p\u00fablica, o de quien corresponda, para que dicte una medida en\u00e9rgica sobre el particular, y as\u00ed no tendremos que lamentar el desarrollo de una epidemia como la que nos amenaza.\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u201cEn\u00e9rgica medida. Sobre el caso de viruela de que hablamos en el n\u00famero anterior la Jefatura Pol\u00edtica ha tomado acertad\u00edsimas medidas que de todas veras aplaudimos El cad\u00e1ver de la que falleci\u00f3 de viruela fue inmediatamente envuelto en cal y sepultado con todas las precauciones que requieren estas cosas. Las ropas, cama y dem\u00e1s \u00fatiles que sirvieron para la asistencia de la enferma fueron quemadas. De ese modo es como puede evitarse la propagaci\u00f3n del mal.\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas de 1880 y 1890 fueron reiteradas las epidemias de sarampi\u00f3n, viruela, difteria y c\u00f3lera. En 1897 la prensa daba cuenta de varios casos de fiebre tifoidea \u201cpor los arrabales de la Villa\u201d. Tambi\u00e9n la tuberculosis se extendi\u00f3 de manera creciente y en el siguiente siglo XX realiz\u00f3 grandes estragos que oblig\u00f3 a movilizarse a la sociedad en su combate en acciones que han llegado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Ante la inexistencia de una estructura de salud p\u00fablica estatal, todos estos flagelos eran enfrentados por las autoridades locales con una fuerte participaci\u00f3n de los vecinos organizados y los escasos m\u00e9dicos de la \u00e9poca. As\u00ed, por ejemplo, en 1896 se unieron los galenos Enrique Castells, Emilio Penza Spinelli y Juli\u00e1n P. Blanco para enfrentar la marcha ascendente en el departamento de la \u201cAngina Dift\u00e9rica\u201d.<\/p>\n<p><strong>La difteria<\/strong><\/p>\n<p>Al respecto una cr\u00f3nica periodista expresaba: <em><strong>\u201cHace cinco o seis a\u00f1os que la Difteria ha plantado sus reales en el departamento del Durazno y cada mes nos lleva al sepulcro un crecido n\u00famero de v\u00edctimas cuya estad\u00edstica es aterradora\u2026. Sabido es que la difteria hace su presa en el hogar del pobre, donde falta el alimento, el vestido, el m\u00e9dico, la botica, el fuego\u2026.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En 1897 se daba la siguiente noticia: <em><strong>\u201cDifteria. Desde el domingo se halla atacado de ese terrible mal el soldado del regimiento de Caballer\u00eda n\u00fam. 4. Ram\u00f3n Mart\u00ednez; a consecuencia fue alojado en una casa inmediata al cuartel y cerca de casas de familia, coloc\u00e1ndose la inevitable chapa amarilla al frente\u2026.\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Las viviendas de los aquejados por la enfermedad eran marcadas con una chapa para prevenir a todos los vecinos que mantuvieran distancia de la misma. La impotencia de una medicina a\u00fan poco desarrollada para el combate de estas epidemias provocaba que a finales del siglo XIX todav\u00eda se tomaran medidas id\u00e9nticas a las que se hab\u00edan utilizado en la Edad Media. S\u00f3lo el extraordinario desarrollo de la ciencia m\u00e9dica en el pasado siglo XX pudo liberar a nuestros antepasados de la cat\u00e1strofe c\u00edclica de las epidemias, jugando las sucesivas vacunas creadas un rol fundamental en ese combate.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos suministraban entonces la vacuna contra la temida viruela en sus propios domicilios, como lo se\u00f1ala este registro de la prensa: <em><strong>\u201cAviso. El m\u00e9dico de Polic\u00eda que suscribe avisa al p\u00fablico, que todos los d\u00edas Jueves y Domingos, de cuatro a seis de la tarde proceder\u00e1 en su casa a la vacunaci\u00f3n y revacunaci\u00f3n, recomendando a los padres de familia no miren con indiferencia el presente aviso, pues la vacunaci\u00f3n es el \u00fanico preservativo contra la viruela. Durazno, Setiembre 20 de 1881.Dr. Emilio Penza\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reproducimos informe publicado en su p\u00e1gina de facebook por el historiador Oscar Padr\u00f3n Favre. 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