{"id":38972,"date":"2023-05-02T11:59:49","date_gmt":"2023-05-02T14:59:49","guid":{"rendered":"https:\/\/duraznohoy.com\/?p=38972"},"modified":"2023-05-02T11:59:49","modified_gmt":"2023-05-02T14:59:49","slug":"dos-siglos-atras-fallecia-en-durazno-fray-manuel-ubeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/duraznohoy.com\/?p=38972","title":{"rendered":"Dos siglos atr\u00e1s fallec\u00eda en Durazno Fray Manuel Ubeda."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>Por el Lic. Oscar Padr\u00f3n Favre<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>El 4 de mayo de 1823 era sorprendido por la muerte, en la Villa de San Pedro, el sacerdote Fray Manuel Ubeda, de destacada actuaci\u00f3n por dos d\u00e9cadas en la regi\u00f3n central de la antigua Banda Oriental, habiendo participando de forma decisiva en el nacimiento de la Sant\u00edsima Trinidad de los Porongos, en la revoluci\u00f3n oriental y en los or\u00edgenes de la Villa del Durazno, siendo el primer sacerdote con que contaron ambas poblaciones.<\/strong><\/p>\n<p>Todo hace pensar que naci\u00f3 alrededor del a\u00f1o 1760 en el peque\u00f1o caser\u00edo de Ubeda ubicado en el antiguo reino de Valencia (alguna vez se ha confundido con la poblaci\u00f3n de Ubeda de la actual provincia de Ja\u00e9n, en Andaluc\u00eda). Entr\u00f3 en la orden religiosa llamada de La Sant\u00edsima Trinidad y de los Cautivos, nacida en la Edad Media con el prop\u00f3sito de rescatar prisioneros cristianos en manos de los musulmanes, denominados moros.<\/p>\n<p>Recibi\u00f3 una importante educaci\u00f3n musical, de lo cual nos ha quedado como testimonio la partitura de una \u201cMisa para D\u00eda de Difuntos\u201d, a cuatro voces con acompa\u00f1amiento de flauta y bajo, que tiene la fecha del a\u00f1o 1802. La misma fue hallada en Montevideo en la d\u00e9cada de 1950 por el eminente music\u00f3logo Prof. Lauro Ayestar\u00e1n quien destacando su importancia se\u00f1al\u00f3: \u201cLa historia de la m\u00fasica en el Uruguay dentro del orden de los compositores, se abre con la figura de Fray Manuel \u00dabeda\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una conflictiva traves\u00eda hacia Am\u00e9rica (la fragata que lo transportaba fue capturada por los ingleses y Ubeda permaneci\u00f3 prisionero nueve meses), lleg\u00f3 al R\u00edo de la Plata en 1801. Coincidi\u00f3 ese hecho con la petici\u00f3n que numerosos vecinos establecidos en las costas del r\u00edo Y\u00ed, la Cuchilla Grande y los arroyos Grande y Maciel, elevaron a las autoridades virreinales con sede en Buenos Aires para que se les permitiera construir un templo. Ese vecindario &#8211; liderado por el hacendado Francisco Fondar -, expresaba la absoluta falta de auxilio espiritual en el que viv\u00edan y se compromet\u00edan a levantar un oratorio si se designaba sacerdote.<\/p>\n<p><strong>Inicia su ministerio en estas tierras.<\/strong><\/p>\n<p>Dando satisfacci\u00f3n a la aspiraci\u00f3n de los vecinos, en febrero de 1802, el trinitario calzado Manuel Ubeda fue nombrado como encargado del humilde oratorio enclavado en lo alto de la cuchilla, cerca del arroyo Porongos. Ten\u00eda ya m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, una edad que para la \u00e9poca era avanzada, y comenzaba, tal vez \u2013 desconocemos su peripecia vital en Europa \u2013 su etapa existencial m\u00e1s intensa.<\/p>\n<p>De la fuerte impresi\u00f3n que sufri\u00f3 al entrar en contacto con la dura realidad de estas tierras \u2013que difer\u00eda en muchos aspectos de las de su tierra de origen \u2013 \u00e9l mismo dej\u00f3 un valioso testimonio.<\/p>\n<p><em>\u201cAseguro a V. E. que el primer d\u00eda que llegu\u00e9 a mi destino me hubiese vuelto al no considerar la grande necesidad espiritual de aquellos campos, y lo \u00fatil que es el establecimiento de \u00e9ste oratorio p\u00fablico a la Patria, al Estado y a la Religi\u00f3n. Se\u00f1or Excmo.: Sin lisonja, en el instante que yo falte no ha de haber Sacerdote que quiera incomodarse a estar solo en un cuchilla en el paraje m\u00e1s pobre del campo, pasando mil incomodidades, pues pasan los quince y veinte d\u00edas sin poder gustar el Pan, a pesar de tener el cuidado de hacerlo conducir a veces de quince y veinte leguas, sin hallar ver-dura alguna, pues all\u00ed s\u00f3lo se encuentra carne\u2026\u201d<\/em>. Y expresando su voluntad de iniciar la formaci\u00f3n de un centro poblado agregaba: <em>\u201c lo poco que agencio con las misas y derechos parroquiales lo invierto en aumento de la Capilla, y sus ornamentos, todo esto lo hago y sufro con gusto, y por Dios con la esperanza de que alg\u00fan d\u00eda la piedad de V. E., que ha concedido ese gran alivio espiritual a aquellos pobres, les conceder\u00e1 el poderse poblar, y hacer su rancho junto a la Iglesia para poder asistir a Misa y funci\u00f3n de ella, pues es una l\u00e1stima que haciendo un poco de mal tiempo, ya no pueden asistir por no tener donde refugiarse\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Pronto tambi\u00e9n vivi\u00f3 en carne propia la dura oposici\u00f3n de intereses entre poderosos \u201cdue\u00f1os de la tierra\u201d que resid\u00edan en Montevideo y reclamaban como propios latifundios extraordinarios y los paisanos de diverso origen que estaban afincados efectivamente en la tierra, siendo ellos quienes acud\u00edan a defenderlas cuando el Rey lo demandaba. Por eso la nueva poblaci\u00f3n iba a nacer tan alejada de la imprescindible fuente de agua del arroyo Porongos y de sus montes. Los grandes propietarios siempre se negaban a la fundaci\u00f3n de nuevas poblaciones y cuando las aceptaban a rega\u00f1adientes, reservaban para el ganado las mejores tierras, las ubicadas sobre las costas de los r\u00edos, se\u00f1alando para vivienda de los m\u00e1s pobres las menos aptas, en lo alto de las cuchillas.<\/p>\n<p>Ubeda pronto se puso del lado de la numerosa grey afincada a la tierra y se transform\u00f3 en un referente de ese vasto vecindario. Un documento de entonces, donde Francisco Fondar, l\u00edder civil de los vecinos, reclamaba el retorno del trinitario, quien hab\u00eda sido llamado a Buenos Aires, destacaba que antes de la llegada de Ubeda <em>\u201caquellas gentes viv\u00edan muy relajadamente\u2026hab\u00eda hombres que no se hab\u00edan confesado en m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y a\u00fan m\u00e1s, otro muchos que no ten\u00edan el agua bautismal \u2026y de las muchas mujeres que viv\u00edan muy relajadas\u201d pero desde que el sacerdote trinitario hab\u00eda comenzado su tarea \u201c todos los que aclaman lo quieren, para ser el padre espiritual pues de cerca de dos a\u00f1os que ha estado predicando el evangelio todos se sosegaron , ya no se oye m\u00e1s de robos, ni de muertes y aun de otras desgracias que pudiera haber en aquellos vastos y dilatados campos\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_38973\" aria-describedby=\"caption-attachment-38973\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-38973\" src=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/FRAY-UBEDA2-300x149.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"149\" srcset=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/FRAY-UBEDA2-300x149.jpg 300w, https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/FRAY-UBEDA2.jpg 581w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-38973\" class=\"wp-caption-text\"><em><strong>Trinidad: homenaje a Fray Manuel Ubeda, primer cura p\u00e1rroco .<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Nacimiento de la Sant\u00edsima Trinidad de los Porongos<\/strong><\/p>\n<p>Los sucesivos trabajos de Fernando Guti\u00e9rrez, Celia Reyes de Viana, An\u00edbal Barrios Pintos, Andr\u00e9s Par\u00eds y Oscar Monta\u00f1o han brindado importante luz sobre el proceso fundacional de la actual capital del departamento de Flores.<\/p>\n<p>Sin duda Fray Ubeda tuvo participaci\u00f3n decisiva en el nacimiento de la poblaci\u00f3n de los Porongos, compartiendo m\u00e9ritos junto a Francisco Fondar, como lo han demostrado las investigaciones conjuntas de Monta\u00f1o y Par\u00eds. En 1804 la poderosa hacendada In\u00e9s Dur\u00e1n manifest\u00f3 por escritura su voluntad de que \u201chace donaci\u00f3n de la expuesta legua y media de terreno en cuadro al referido Fray Manuel Ubeda, para que, previos los permisos de la Superioridad\u2026 pueda repartir dicho terreno a los vecinos en el poblado hasta el d\u00eda y a los que en adelante quisieran poblarse sin excederse de los l\u00edmites que se se\u00f1alan, lo que ejecutar\u00e1 en beneficio com\u00fan, espiritual y temporal&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>En torno al templo lentamente se fue formando el nuevo centro urbano, el que recibi\u00f3 importante respaldo cuando en febrero de 1805 el Obispo Benito de Lu\u00e9 y Riega dispuso: \u201cErigimos un nuevo curato en el partido de Porongos, con la advocaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad, y el cual curato tendr\u00e1 por lindero y demarcaciones el Arroyo Grande, el Y\u00ed, el Timote, Cuchilla Grande y Chamizo\u201d.<\/p>\n<p>Papeles de 1810 dan cuenta del papel protag\u00f3nico que ten\u00eda Ubeda en Porongos. Un documento escrito con \u00e1nimo de desacreditarlo se\u00f1alaba que \u201c<em>sus cuidados parece se dirigen m\u00e1s a Comerciante que a Patr\u00f3n de Almas\u201d<\/em>, que concentraba <em>\u201cen s\u00ed todo el Gobierno Pol\u00edtico y Militar, habiendo en el partido sujetos de car\u00e1cter que pueden ejercerlo, pues el citado Alcalde Calatayud es hecho a sus solicitudes\u201d.<\/em><\/p>\n<p>A pesar de las cr\u00edticas, su decidido compromiso con su vasta feligres\u00eda que ten\u00eda epicentro en la poblaci\u00f3n de los Porongos, se vio ratificado desde el inicio de la Revoluci\u00f3n libertadora. Durante el \u00c9xodo del Pueblo Oriental a la margen occidental del r\u00edo Uruguay, desarroll\u00f3 una intensa actividad, auxiliando al enorme n\u00famero de familias emigradas. Seguramente tambi\u00e9n actu\u00f3 como capell\u00e1n de las fuerzas militares, especialmente de las milicias porongueras que lideraba el valiente Baltasar Vargas.<\/p>\n<p>De su relevante actuaci\u00f3n dio cuenta el peri\u00f3dico \u201cLa Gaceta\u201d de Buenos Aires, en enero de 1812, cuando afirmaba con palabras llenas de patriotismo y premonici\u00f3n: \u201clos inmortales curas don Santiago Figueredo y el Padre Fray Manuel Ubeda, cura de Porongos, espa\u00f1ol de Valencia y de cincuenta a sesenta a\u00f1os de edad, cuyos nombres pronunciar\u00e1 con asombro y veneraci\u00f3n la m\u00e1s remota posteridad, nos dicen desde las m\u00e1rgenes del Uruguay, que saben ser p\u00e1rrocos sin dejar de ser ciudadanos, y que respetan los derechos de la patria, a la par de los augustos derechos de la religi\u00f3n. A estos principios brillantes corresponde la instrucci\u00f3n y doctrina que ofrece incesantemente a los soldados y familias del valiente ej\u00e9rcito de Artigas\u201d.<\/p>\n<p><strong>En los or\u00edgenes de Durazno.<\/strong><\/p>\n<p>El desarrollo de la revoluci\u00f3n lo acerc\u00f3 al entonces coronel Fructuoso Rivera y por 1820 se transform\u00f3 en capell\u00e1n del Regimiento de Caballer\u00eda que comandaba dicho jefe, denominado despu\u00e9s Regimiento de Dragones de la Uni\u00f3n. Y cuando poco despu\u00e9s se iniciaron los trabajos fundacionales de la Villa del Durazno junto al Y\u00ed, actu\u00f3 como su primer sacerdote. Si existieron ceremonias fundacionales, como lo afirma Hu\u00e1scar Parallada, sin duda Ubeda fue quien tuvo a su cargo el aspecto religioso de las mismas.<\/p>\n<p>Lo cierto es que en ese a\u00f1o 1821 la mayor parte del mismo estuvo ausente de la Villa de Porongos, como queda de manifiesto en los registros parroquiales. Es posible que haya acompa\u00f1ado a Rivera en varias de las importantes acciones para pacificar y ordenar la campa\u00f1a, especialmente al norte del r\u00edo Negro. Su prestigio puede haber ayudando a trasladar familias hacia la nueva poblaci\u00f3n, en especial a la sufrida poblaci\u00f3n ind\u00edgena de las Misiones, muy afecta a los sacerdotes, que hab\u00eda emigrado en 1820 y que en parte se iba a radicar junto a la proyectada Villa del Durazno.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el gusto por los caballos parece que estrech\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la amistad entre Fray Manuel y don Frutos, como consta documentalmente, tal vez teniendo hasta alg\u00fan parejero en sociedad pues eran apasionados por las carreras. Despu\u00e9s de dos d\u00e9cadas de residencia constante en el interior del territorio oriental, Ubeda era un aut\u00e9ntico \u201ccura gaucho\u201d en todos sus t\u00e9rminos, en un interesante proceso personal de inculturaci\u00f3n que protagonizaron otros cl\u00e9rigos llegados desde Europa. Tambi\u00e9n, como en casos similares, hab\u00eda alcanzado una s\u00f3lida posici\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Todo hace pensar que la construcci\u00f3n del templo del Durazno, ubicado frente a la plaza fundacional, llev\u00f3 alg\u00fan tiempo, pues por varios meses los registros de bautismos, casamientos y fallecimientos se realizaron en los libros de la Parroquia de Porongos. La primera partida existente en el Archivo de San Pedro que ha llegado hasta nosotros es la de un bautismo y comienza expresando: <em>\u201cEn este pueblo de San Pedro, hoy, diecinueve de setiembre de 1822\u2026\u201d<\/em> y la firm\u00f3 Fray Manuel Ubeda. Puede interpretarse ese registro como testimonio que para entonces el templo hab\u00eda sido inaugurado y bendecido por Fray Ubeda, bajo la advocaci\u00f3n de San Pedro. Al nominarlo as\u00ed se rend\u00eda un homenaje al pr\u00edncipe regente Pedro de Braganza, quien acababa de declarar la independencia de Brasil respecto a Portugal, transform\u00e1ndose en el emperador Pedro I.<\/p>\n<p><strong>Su fallecimiento.<\/strong><\/p>\n<p>Pese a su avanzada edad, que superaba las seis d\u00e9cadas, peri\u00f3dicamente se trasladaba desde Porongos hasta el Durazno para atender espiritualmente a las familias que poco a poco se iban estableciendo en la poblaci\u00f3n y a los soldados y familias del Regimiento de Dragones. Como su capell\u00e1n, tambi\u00e9n acompa\u00f1aba las marchas de esa importante unidad.<\/p>\n<p>En ocasi\u00f3n de una de esas visitas peri\u00f3dicas, el 4 de mayo de 1823, la muerte lo sorprendi\u00f3. En la Villa, a\u00fan ni\u00f1a, debi\u00f3 producirse una conmoci\u00f3n. El venerable sacerdote espa\u00f1ol, que estuvo por m\u00e1s de dos d\u00e9cadas al servicio de las feligres\u00edas rurales m\u00e1s humildes de la zona central de la Banda Oriental, fallec\u00eda, al parecer, de forma repentina. D\u00edas despu\u00e9s el Fray Pedro El\u00edas, sacerdote auxiliar de Ubeda en Porongos, informaba:<\/p>\n<p><em>\u201cCon fecha 5 del presente [Mayo] a las nueve y media de la ma\u00f1ana recib\u00ed chasque del Durazno d\u00e1ndome parte de que el d\u00eda anterior hab\u00eda muerto el Reverendo Cura Padre Fray Manuel Ubeda , y que pasase all\u00e1 para hacerle los funerales: al momento dispuse viaje , y juntos con el Se\u00f1or Alcalde , albacea del difunto y algunos vecinos llegamos por la tarde , y despu\u00e9s de haber descansado un rato dimos principio a los funerales , los que fueron con la mayor solemnidad posible , as\u00ed como la Misa de cuerpo presente al otro d\u00eda&#8230;\u201d.<\/em> Y al regresar a Porongos el sacerdote Pedro El\u00edas registr\u00f3: <em>\u201cA\u00f1o de mil ochocientos veinte y tres, d\u00eda cinco de mayo el Rdo. P. Fray Miguel Ruis en el Durazno, dio sepultura Eclesi\u00e1stica con entierro mayor cantado, oficio y misa de cuerpo presente y varias posas, al cad\u00e1ver del adulto y Rdo. Cura de esta Parroquia Fray Manuel Ubeda Religioso Trinitario, que muri\u00f3 ayer de enfermedad natural de edad sesenta y m\u00e1s a\u00f1os\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Por entonces estaba extendida una epidemia de viruela en varias zonas de la Cisplatina, pero el hecho de que se le realizaran todas las honras p\u00fablicas y la constancia de que falleci\u00f3 de \u201cenfermedad natural\u201d parece descartar que aquella epidemia haya sido la responsable.<\/p>\n<p>Su fallecimiento provoc\u00f3 profunda consternaci\u00f3n en sus feligreses. Por eso autoridades y vecinos de Porongos acudieron raudamente para estar presente en las exequias.<em> \u201cEl extinto era el primer ciudadano de Trinidad, su fundador, que hab\u00eda derrochado su pasi\u00f3n apost\u00f3lica en el medio durante 20 a\u00f1os, pastor querido y reverenciado\u201d<\/em> dice <strong>Hu\u00e1scar Parallada<\/strong>.<\/p>\n<p>Era la primera figura de destaque que fallec\u00eda en la Villa junto al Y\u00ed, y las ceremonias, que no pod\u00edan ser ostentosas por la precariedad del ambiente sampedrino, s\u00ed debieron transmitir el sincero pesar de su grey cristiana: <em>\u201cEntierro mayor cantado, oficio y misa de cuerpo presente y varias posas&#8230;\u201d<\/em>. Seguramente los ind\u00edgenas misioneros residentes en la poblaci\u00f3n hayan tenido participaci\u00f3n decisiva en estas exequias entonando los cantos lit\u00fargicos, como apenas un a\u00f1o despu\u00e9s lo presenci\u00f3 el sacerdote Juan Antonio Salas en id\u00e9nticas circunstancias: <em>\u201cuna parte de ellos, con su libro en mano, cant\u00f3 el oficio de difuntos con mucha pausa y apropiado tono. Se cant\u00f3 despu\u00e9s la misa, y los mismos indios, en uno de los libros corales dejados por los Padres Jesuitas, acompa\u00f1aron al sacerdote con el canto gregoriano, muy bien entonado\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Su cuerpo debi\u00f3 ser enterrado en el cementerio ubicado junto al templo de San Pedro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Lic. 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