{"id":46037,"date":"2024-08-05T12:38:09","date_gmt":"2024-08-05T15:38:09","guid":{"rendered":"https:\/\/duraznohoy.com\/?p=46037"},"modified":"2024-08-05T12:38:09","modified_gmt":"2024-08-05T15:38:09","slug":"duele-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/duraznohoy.com\/?p=46037","title":{"rendered":"Duele Venezuela"},"content":{"rendered":"<p><b>Por Marcos Delfabro<\/b><\/p>\n<p><strong>Casi un cuarto de siglo pesta\u00f1ando y la basura sigue all\u00ed. Lo que en un principio era una simple incomodidad que desdibujaba el horizonte haciendo lagrimear, se hizo eterno dolor que fatiga el alma y desgarra desde la profundidad gritando \u201cesto no da para m\u00e1s\u201d. Molestia del destino que no deja ver m\u00e1s all\u00e1 de un entorno borroso, inc\u00f3modo y punzante. Desagradable sensaci\u00f3n de impotencia que ni las aguas del Salto del \u00c1ngel pudo quitar con su man\u00e1 de pureza. Tampoco la cristalina caribe\u00f1a pudo hacer brisa fresca sobre rostros \u00e1vidos de esperanza, en ninguno de los fallidos intentos cada seis eternos a\u00f1os cuando la luz se hac\u00eda a\u00f1icos.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-46039 alignright\" src=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/DUELE-VENEZUELA2-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/DUELE-VENEZUELA2-300x169.jpg 300w, https:\/\/duraznohoy.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/DUELE-VENEZUELA2.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Mentiras que laceraron. P\u00e1rpados que oscurecieron sue\u00f1os y la belleza de iris multicolores tan variados como los de un pueblo de olvidadas sonrisas que, desde hace a\u00f1os, lustros\u2026 d\u00e9cadas llora no de alegr\u00eda, no de emoci\u00f3n, sino de crudo dolor. Porque esas miradas duelen tanto de d\u00eda buscando el sol entre tormentas, como de noche entregadas a un supuesto descanso haciendo guardia ante el amanecer negado.<\/p>\n<p>La piedra se hizo callo y el callo ulcer\u00f3 las esperanzas de m\u00e1s de una generaci\u00f3n, como vino picado de casi veinticinco a\u00f1os, que lejos de saber bien por a\u00f1ejo lo es agrio por vinagre, desangrando paladares a los que se obliga beber tan desagradable brebaje de injusticias, atropellos y crueldad sin igual. Maldita mugre. Maldita basura. Maldito el d\u00eda en que el destino adormecido lo dej\u00f3 entrar. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que el hombre es un animal que no aprende de sus errores y cuando parece hacerlo el mism\u00edsimo yerro se come al hu\u00e9sped que alguna vez lo invitara a pasar?<\/p>\n<p>Venezuela duele.<\/p>\n<p>Hace mucho que aquella molestia se hizo lunar en el lugar m\u00e1s inc\u00f3modo donde hasta la l\u00e1grima brota como \u00e1cido sin cesar. Mientras un aguerrido pueblo lo intenta una vez m\u00e1s, la lacra como garrapata se niega a abandonar su pu\u00f1al de cruel desgarro. Pero, bajo el manto santo de creyentes, acariciado tal vez por una \u00faltima oportunidad, un pu\u00f1ado de soberanos valientes se atrevi\u00f3 a cabalgar una cruzada sin caballo, sin montura, sin sable ni salvas, sino con la sola convicci\u00f3n de que esta vez no ser\u00e1 igual. Un pueblo se junt\u00f3 tras una hero\u00edna llamada Esperanza y bajo las carnes de una gallarda f\u00e9mina que desborda a la vez que dulzura de madre, energ\u00eda de astuta estratega.<\/p>\n<p>Su bandera no fue solo la lucha sino la concordia, la promesa de \u201cVolver a Ser\u201d. Traer de vuelta a las ocho millones de semillas arrojadas al mundo y permitirles dar fruto en su propia tierra, fijando vergeles y cubriendo de vida a la putrefacta fuente de pesares que casi enceguece a un pueblo al que la luz pareciera dejar de bendecir. Mujer valiente blandiendo su enorme sonrisa. Junto a ella el hombre sabio de templanza y aqu\u00ed s\u00ed de a\u00f1eja experiencia. Encastre de precisi\u00f3n con el que enfrentar al tirano punzante que casi deja a la tricolor bolivariana tuerto de m\u00e1s de una estrella. Este es el momento de actuar. La embestida final. Y si hay mucho que perder al hacer, m\u00e1s lo hay al pesta\u00f1ar.<\/p>\n<p>Es ahora o nunca. Con una \u00fanica armadura que es la de la soberana Verdad y una estrategia que debe ser la agudeza ante el arrebatador inmaduro flanqueado por su pandilla asesina que solo sabe de persecuci\u00f3n, odio, mentira y un pretendido eterno perdurar. La libertad se conquista abrazados a la certeza de la inquebrantable uni\u00f3n, y con la fuerza de las urnas como gu\u00eda y destino que clama por su honra y defensa a como d\u00e9 lugar. Es ahora o nunca. Ella lo sabe. \u00c9l lo sabe. El pa\u00eds lo sabe. El mundo consciente lo sabe. Y aquel otro que asquerosamente a\u00fan calla y se niega a mirar, tambi\u00e9n lo sabe y por eso el destino a su tiempo tambi\u00e9n lo juzgar\u00e1.<\/p>\n<p>A los millones de venezolanos en su terru\u00f1o y a los soplados al viento, les digo a la distancia y sin tonada, hincado en la tierra de mis convicciones, que soy de los muchos que ruega por el \u00e9xito de su epop\u00e9yica patriada.<\/p>\n<p>Recuerden que si la basura entr\u00f3 en el ojo de su democracia, solo las voluntades de un pueblo fuerte har\u00e1 que se quite guiados desde la par por su otra sabia mirada. El destino lo dice. El pr\u00f3cer de verdaderos y merecidos monumentos lo vislumbr\u00f3 prof\u00e9ticamente <em><strong>\u201cMaldito el soldado que apunta su arma contra su pueblo\u201d (Sim\u00f3n Bol\u00edvar).<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Es ahora o nunca. Hagan de la piedra, la mugre, el callo, la \u00falcera, la lacra, la garrapata una triste basura sobre la que sembrar los reto\u00f1os de quienes s\u00ed se merecen volver a empezar.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(*) <b>Marcos Delfabro (Argentina) &#8211; Licenciado. Publicitario. Perito. Agricultor. Docente. Escritor.<\/b><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Marcos Delfabro Casi un cuarto de siglo pesta\u00f1ando y la basura sigue all\u00ed. 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