La verdadera grandeza se mide por la humildad con la que tratamos a los demás.

24 bonfrisco

Generalmente a los jugadores de fútbol se les mide por lo que hacen en la cancha, sus condiciones deportivas y su adhesión a la causa del equipo que defiende.

En este caso, me permito destacar una actitud externa al fervor de un partido.

Días pasados, al término de la victoria en el Landoni de los rojos ante Florida, Zahir Acuña, joven de 18 años nacido en Argentina pero hijo de duraznenses, de visita en nuestra ciudad, le solicitó la camiseta a Martín Bonfrisco, el lateral de Durazno.

En la euforia de la victoria, mientras el resto de sus compañeros festejaban el 3 a 0, Martín se detuvo, escuchó el pedido y lamentó no poder hacerlo, pero…”dame tu número de celular que te prometo conseguir una en los próximos días, antes de que regreses a Buenos Aires”..

Zahir salió del estadio con muy poca esperanza de tener la roja.

Sin embargo, al otro día del partido recibió una llamada de Martín “Ven por acá que tengo tu camiseta” escuchó. De más está decir que demoró muy poco en llegar con su padre y hermana al local donde trabaja el lateral duraznense y allí, con la emoción del momento, recibió la camiseta símbolo de una historia gloriosa, se la puso en su torso y tras agradecer y fotografiarse con Martín, regresaría horas después a Argentina, con un preciado tesoro y el ejemplo recibido de la humildad de un crack.

En un mundo donde el brillo de la fama y el éxito a menudo eclipsa la virtud de la humildad. En la modestia y la humildad de Martín, encontramos la verdadera grandeza de una persona.

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