Llueve en la ciudad.

Llueve en la ciudad.
Mojadas en su verde las hojas de los plátanos
suspiran muy ufanas pues es la bendición
que llegó desde el cielo disfrazada de agua
para por un instante reírse del calor.
Llueve en la ciudad.
Las vecinas ensayan sus pasos presurosos,
rezongan al paraguas que se rompió al abrir
y en la rama cercana con sus alas temblando
un pájaro se queda aunque quiera partir.
Llueve en la ciudad.
Todo el barrio se oculta tras cientos de ventanas
olor a tortas fritas se sienten por doquier
y en el agua que corre pegada a la vereda
navega solitario un barco de papel.
J.C.