Parecía que trasmitían desde el dormitorio

Informábamos en nota aparte, de que los responsables de Movie Club Durazno han cerrado un contrato con un nuevo local donde el cine retomaría sus funciones en el mes de abril.
Este jueves, en Montevideo Portal, Andrea Tarigo, integrante de los vecinos que inició la demanda original, decidió hablar públicamente ahora para dar su versión de los hechos.
«Nosotros ante eventos que entendimos vulneraban derechos fundamentales tratamos primero de componerlos amigablemente con quien entendíamos los vulneraban; luego de gestiones que resultaron infructíferas, concurrimos a quien debe controlar la violación de normas de convivencia que están escritas y nos protegen a todos por igual», aseguraron en un comunicado.
«Por último, no habiendo logrado respuesta, recurrimos a la Justicia, que con todas las garantías para las partes, arribó a una sentencia que determinaba que nuestra circunstancial contraparte debía cumplir», prosigue.
Luego citan la sentencia, que señala que el incumplimiento de los dueños del cine «se ha perpetuado» ante la «actuación desatenta» de la intendencia.
«No nos consta la realización de las obras que manifiestan en la prensa realizaron en el emprendimiento que genera ruidos molestos, siendo que además en medición realizada un día después de la reinauguración dio valores muy superiores a los permitidos», señalan los vecinos, que agregaron los estudios de medición.
Las mediciones fueron realizadas en la habitación más cercana al emprendimiento, lejos de todo ruido exterior. Según el documento, se registraron 62 decibeles en la vivienda, cuando el decreto establece que de 22 a 06 el máximo debe ser de 35 y de 06 a 22, de 45 decibeles.
Tras la inspección de la intendencia, se otorgó un plazo de «tres días hábiles y perentorios a los efectos de que se presente un informe técnico donde se certifique, con carácter de declaración jurada, que la construcción existente cumple con la normativa en lo que refiere a la aislación acústica, que evite contaminación sonora a terceros, bajo apercibimiento de clausura», además de señalar que «se está ante un reiterado incumplimiento de la normativa vigente y aplicable en materia de ruidos molestos».
Los dueños del cine optaron por cerrar nuevamente las instalaciones. Los vecinos aseguran que habiendo vencido el plazo «no se habría cumplido con lo solicitado por la autoridad municipal».
Andrea, contó a Montevideo Portal que como familia saben «lo importante que es culturalmente el cine». «Nosotros asistimos al cine, pero se sentía de tal modo que parecía que transmitían desde el dormitorio», apuntó.
«No pedimos ni queremos que se cerrara, sino que se cumplieran las normas», agregó, aclarando que los problemas comenzaron a ocasionarse cuando se instaló el nuevo sistema de sonido, algo que los vecinos advirtieron a los dueños por anticipado.
Su padre comenzó a tener trastornos de sueño (Andrea dice que en ocasiones las proyecciones terminaban muy tarde y comenzaban temprano con la asistencia de las escuelas), uno de los motivos que los llevaron al largo periplo judicial que se inició con un recurso de amparo y culminó en la sentencia. «No ha sido fácil; tuvimos que hacer mucha cosa, gastar dinero, tiempo, pero considero como ciudadanos que nuestros derechos deben valer. Los derechos al esparcimiento son importantes, pero no cuando se vulneran los derechos de otros», dijo.
«El espíritu nuestro fue encontrar una solución para que el cine pudiera emitir sus funciones con lo que se necesita, una aislación acústica», insistió.
Andrea agregó «Entendemos que nuestra sociedad necesita más empatía, es decir, que nos pongamos en el lugar del otro y tener claro que para todos existe la misma ley y la Justicia que nos ampara».
Dijo también que si bien el probable traslado del cine solucionará los problemas de ruido, la familia quedó expuesta en una ciudad chica como Durazno debido a que «se distorsionó la información».
Nota: Extractado de Montevideo Portal