Ama, sueña y vive los días por venir como si fueran los últimos de tu vida.

Un año que viene y otro que se va…
Y sin darnos cuenta, se nos fueron 365 días en un pestañar de ojos, y como cada 31 de diciembre, tomamos un momento para reflexionar sobre todas las cosas que aprendimos.
Podemos caer en el extremo de ser muy críticos y muy duros con nosotros mismos y olvidar en el proceso, de qué va esto; no se trata de justificarnos, ni tomarnos pena por aquellas decisiones que no fueron muy buenas y por aquellas que no pudimos lograr.
Llegado el fin de año, es bueno hacer una pausa y mirar en retrospectiva:
Las lecciones aprendidas
Los errores cometidos
Las ofensas
El perdón
El éxito
El fracaso
El amor y el desamor
Las decepciones
Las alegrías
Las penas
Las ganancias
Las pérdidas
Las veces que nos desviamos del camino
Las ocasiones en la que queriendo o no, nos perdimos a nosotros mismos
Las decisiones que no tomamos
Las lágrimas
Pero lo importante es poder mirarlo del lado positivo, celebrar aquellas cosas que salieron bien y revisar aquellas en las que no lo hicimos tan bien, sabiendo que son aprendizajes que nos van a permitir hacerlo mucho mejor el año que sigue.
Se avecinan 365 nuevos días y tenemos la oportunidad perfecta para:
Hacer nuevos amigos
Plantar un árbol
Pedir perdón a aquellos a quienes has ofendido
Viajar
Dejar que tu espíritu sea libre
Que tus sueños se hagan realidad
Enamorarte
Hacer una diferencia en la vida de alguien más
Arriesgar
No tener miedo
Sonreír
Ser feliz
Que no te de temor hacer cosas diferentes, de todos modos, la vida es para aquellos que se atreven a hacer cosas diferentes, para aquellos que llevan un poquito de locura dentro, en fin, para quienes son valientes, que se suben al tren de las oportunidades, y que en cada estación encuentra nuevos retos.