En lo más pequeño también habita lo más hermoso.

Aunque la ciudad se imponga con su trasiego de coches y gentes, con su ruido y ritmo de un sábado cansino….llueve, y allí está la hoja desprendida de un árbol, caída en la hierba y vuelta hacia arriba, simulando una mano que ha recibido la lluvia y que nos la ofrece tranquilamente, reposada, para que veamos que en lo más pequeño también habita lo más hermoso.
Gotas de lluvia agrupadas como cúpulas transparentes, pequeñas arquitecturas, sencillas, mágicas.
La belleza de la vida en lo minúsculo. Un regalo visual de la Naturaleza.