Un Maestro es sembrador de eternidad
«En las cosas del saber y del vivir, sólo se gana lo que se da, sólo se pierde lo que se guarda”. Estas son las sabias palabras del poeta Antonio Machado, que nos hacen reflexionar sobre la grandeza y la miseria del ser humano. Dilema entre egoísmo y generosidad; dilema que, para un maestro, no es nunca tal, porque sabe conjugar, en sí mismo, tanto grandeza, como generosidad.
Un maestro es sembrador de eternidad. Un ser que da, que siempre da, que no se cansa de dar. Un ser que dando, vive, y no sólo existe. Aquél que educa, forma y forja para la vida, más allá del fluir de los tiempos.
En un mundo lleno de distracciones y desafíos, la labor del maestro es más que una profesión: es un llamado.
El maestro es como el sembrador que sale cada día con fe, llevando semillas en su mano. No siempre ve el fruto inmediato, ni sabe cuántas caerán en buena tierra. Algunos días el terreno parece árido, otros días llueve demasiado. Pero el sembrador sigue sembrando, confiando en que Dios dará el crecimiento. Su tarea no es controlar el clima ni acelerar el proceso, sino ser fiel en la siembra.
Ser maestro es la oportunidad de volver a vivir la escuela con ojos de adulto rodeado de niños . Es escuchar a sus alumnos, emocionarse con sus nuevos aprendizajes, creer en sus procesos y capacidades, saber que son diferentes, únicos y especiales. Es convertirse en cuentacuentos, potenciar sus investigaciones, ser ejemplo, saber que el error es parte del aprendizaje de ambos, poerque hay mil maneras de aprender.
Es recibir y dar abrazos y sonrisas, hablar, reflexionar y vivir sus emociones a diario.
Ser Maestro
Ser maestro es un acto de fe, fe en la posibilidad de cambiar el mundo educando, fe en el individuo, fe en la supremacía de la riqueza intelectual.
Ser maestro es un acto de amor, porque la entrega de uno mismo está implícita en la tarea, porque se da a manos llenas sin esperar retribución.
Ser maestro es ser un soñador, creer, más allá de ésta época frívola y escéptica- en el espíritu del hombre. Y creer que algún día, al final del camino, podemos entregarle esa antorcha a un discípulo, otro soñador.
Esta es la misión más difícil de un maestro : enseñar que es posible ir contra la corriente, pensar en el otro, trabajar para mejorar…
Enseñar que la ética y la fidelidad a los ideales no han pasado de moda, que enaltecen al hombre.
Enseñar que el arte enriquece el espíritu humano de un modo inviolable, que nada ni nadie podrá quitarnos jamás.
Enseñar que la tierra nos ha sido prestada, que mañana debemos entregarla a nuestros hijos y a sus hijos, que el futuro debe prevalecer sobre lo inmediato.
Porque, a pesar de la corrupción, de la violencia, del desmedido interés individual, alguien –entre todas las opciones vitales- es capaz de elegir ésta… “enseñar”
Saaludamos a todos los Maestros en su Día, sembradores de conocimiento, cultivadores de sueños,