Ver y mirar… Un adiós no deseado

26 plaza

Del facebook del Maestro Disman Anchieri

Muchas veces solemos ver lo que nos rodea, sin mirar lo que vemos. Aunque normalmente creemos que es lo mismo ver y mirar, el diccionario nos muestra que no.

Ver. (Del lat. vidēre). tr. Percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz. – Sentido de la vista. – Percibir algo con cualquier sentido o con la inteligencia. – Observar, considerar algo. –

Mirar. (Del lat. mirāri, admirarse). Dirigir la vista a un objeto. – Revisar, registrar. – Tener en cuenta, atender. – Pensar, juzgar. – Inquirir, buscar algo, informarse de ello. – Cuidar, atender, proteger, amparar o defender a alguien o algo. – Tener algo en gran estima, complacerse en ello. – Considerar un asunto y meditar antes de tomar una resolución. –

Nosotros, con la ayuda de la fotografía hemos estado siempre aprendiendo a ver y mirar.

Nuestra intención es VER con la inteligencia para poder MIRAR con el corazón.

En el pasado noviembre vimos y miramos rincones de la Plaza Rodó y dirigimos la vista hacia los antiguos árboles que la circundaban: grevilleas robusta, que mostraban ese mes, su repetido y siempre atrayente manto de flores de color amarillo anaranjado y que han dado razón a otro de los nombres vulgares con que se conoce: árbol de fuego. También tiene otros: roble sedoso, roble australiano, roble plateado, o pino de oro. Nativo de las costas del este de Australia. Es un árbol de follaje persistente, de rápido crecimiento, alto, con hojas verde oscuras, semejante a la de los helechos. Sus flores son doradas anaranjadas, de 8 a 15 cm de largo.

Siempre hemos mirado con sentimiento estos antiguos árboles. Revisando, registrando, teniendo en cuenta, atendiendo, juzgando, inquiriendo, informándonos, pensando en cuantos los ven y no los miran. Pensando en su historia pasada, cómplice de abrazos y saludos a los recién llegados, que el tren, como ahora los ómnibus, traía y dejaba a sus pies cada día. Nos quedamos pensando en aquellos diarieros de antaño que todas las mañanas esperaban allí su sustento, jugando algún picadito bajo su sombra generosa. O pensando en forasteros desorientados, tan inmigrantes como ellos, aunque a los árboles le digamos exóticos y no inmigrantes, que supieron seguir el camino de los grevilleas rumbo al centro. Y comprendimos que, en este intento de mirar, hemos usado todos los significados que el diccionario nos daba, porque si alguno faltaba, mirar también es tener algo en gran estima y complacerse en ello. Porque mirar también es cuidar, atender, proteger, amparar o defender a alguien o algo y lamentablemente hemos fracasado.

Creíamos que podríamos contribuir, con la fotografía y prédica a que otros también, no solo vieran, sino que miraran y quisieran, pero ha sido en vano.

Sigo convencido de que: El árbol urbano es un elemento fundamental en el paisaje de la ciudad. Y en Durazno, estos árboles, eran parte tangible y real de nuestra identidad.