Ver y mirar… Un adiós no deseado

Del facebook del Maestro Disman Anchieri
Muchas veces solemos ver lo que nos rodea, sin mirar lo que vemos. Aunque normalmente creemos que es lo mismo ver y mirar, el diccionario nos muestra que no.
Ver. (Del lat. vidēre). tr. Percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz. – Sentido de la vista. – Percibir algo con cualquier sentido o con la inteligencia. – Observar, considerar algo. –
Mirar. (Del lat. mirāri, admirarse). Dirigir la vista a un objeto. – Revisar, registrar. – Tener en cuenta, atender. – Pensar, juzgar. – Inquirir, buscar algo, informarse de ello. – Cuidar, atender, proteger, amparar o defender a alguien o algo. – Tener algo en gran estima, complacerse en ello. – Considerar un asunto y meditar antes de tomar una resolución. –
Nosotros, con la ayuda de la fotografía hemos estado siempre aprendiendo a ver y mirar.
Nuestra intención es VER con la inteligencia para poder MIRAR con el corazón.
En el pasado noviembre vimos y miramos rincones de la Plaza Rodó y dirigimos la vista hacia los antiguos árboles que la circundaban: grevilleas robusta, que mostraban ese mes, su repetido y siempre atrayente manto de flores de color amarillo anaranjado y que han dado razón a otro de los nombres vulgares con que se conoce: árbol de fuego. También tiene otros: roble sedoso, roble australiano, roble plateado, o pino de oro. Nativo de las costas del este de Australia. Es un árbol de follaje persistente, de rápido crecimiento, alto, con hojas verde oscuras, semejante a la de los helechos. Sus flores son doradas anaranjadas, de 8 a 15 cm de largo.
Siempre hemos mirado con sentimiento estos antiguos árboles. Revisando, registrando, teniendo en cuenta, atendiendo, juzgando, inquiriendo, informándonos, pensando en cuantos los ven y no los miran. Pensando en su historia pasada, cómplice de abrazos y saludos a los recién llegados, que el tren, como ahora los ómnibus, traía y dejaba a sus pies cada día. Nos quedamos pensando en aquellos diarieros de antaño que todas las mañanas esperaban allí su sustento, jugando algún picadito bajo su sombra generosa. O pensando en forasteros desorientados, tan inmigrantes como ellos, aunque a los árboles le digamos exóticos y no inmigrantes, que supieron seguir el camino de los grevilleas rumbo al centro. Y comprendimos que, en este intento de mirar, hemos usado todos los significados que el diccionario nos daba, porque si alguno faltaba, mirar también es tener algo en gran estima y complacerse en ello. Porque mirar también es cuidar, atender, proteger, amparar o defender a alguien o algo y lamentablemente hemos fracasado.
Creíamos que podríamos contribuir, con la fotografía y prédica a que otros también, no solo vieran, sino que miraran y quisieran, pero ha sido en vano.
Sigo convencido de que: El árbol urbano es un elemento fundamental en el paisaje de la ciudad. Y en Durazno, estos árboles, eran parte tangible y real de nuestra identidad.