La guerra, que venía anunciándose en las últimas semanas, ha empezado.

A las 4 de la madrugada de este 24 de febrero, Rusia inició la invasión de Ucrania. Afirmando que la operación militar pretende “proteger a las personas de los abusos y del genocidio que son objeto por parte del Gobierno ucraniano desde hace ocho años”, Vladimir Putin inició los bombardeos bajo la mirada atónita de una comunidad internacional que le pide que se detenga en nombre de la “humanidad”.

Putin anunció una “operación militar” en Ucrania y poco después comenzaron los bombardeos en gran parte del país, incluida la capital. Las Fuerzas Armadas de Rusia neutralizan la defensa antiaérea de Ucrania y destruyen la infraestructura de las bases aéreas. La comunidad internacional condena los ataques. El presidente de Ucrania, Zelenski, activa la ley marcial y pide a los líderes mundiales “detener a Putin”. Empiezan a confirmarse las noticias de las primeras víctimas de la guerra, tanto soldados, como civiles.

El mundo mira preocupado.

Posición uruguaya.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay expresó una “gran preocupación por el incremento de las tensiones” en la frontera de Rusia y aseguró que el “desplazamiento” de las tropas rusas en las dos regiones autoproclamadas de Ucrania “viola” los principios de la Carta de las Naciones Unidas (ONU).

La confrontación es una guerra que todos habrán perdido de antemano. Ella dejará una huella amarga y dolorosa, además de un retroceso sin precedentes para nuestra civilización”, señaló el texto de Cancillería.

El comunicado insistió en que “el rechazo a la amenaza o uso de la fuerza y la solución pacífica de las controversias constituyen principios rectores de la política exterior del Uruguay”, por lo que alentó a continuar “con las negociaciones diplomáticas y la búsqueda de acuerdos políticos”.

“La solución que se alcance debe respetar la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania”, destacó el anuncio.

“La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran. Paul Valéry