Cada vez menos tolerancia, menos compromiso y menos respeto

No sé si fuimos la mejor generación…pero sí fuimos una generación criada con esfuerzo, con límites y con respeto.
Crecimos comiendo lo que había en la mesa, usando la ropa hasta que no diera más, yendo a la escuela con frío o con lluvia porque faltar no era una opción.
No teníamos lujos, pero teníamos enseñanzas.
Nos enseñaron a saludar, a pedir permiso, a respetar a los mayores, a obedecer a nuestros padres y a entender que los maestros merecían consideración.
Nos enseñaron que primero estaba la obligación y después el gusto. Ayudábamos en la casa, cuidábamos a nuestros hermanos, hacíamos mandados y aprendíamos que todo costaba.
Cuando hacíamos algo mal había corrección. Cuando no cumplíamos había consecuencias.
Y aunque no todo fue perfecto, crecimos sabiendo que la vida no nos debía nada y que cada cosa había que ganarla. Por eso duele mirar alrededor y ver cómo se han ido perdiendo valores tan simples pero tan esenciales.
Hoy hay más comodidades, más tecnología y más derechos…pero cada vez menos tolerancia, menos compromiso y menos respeto.
No se trata de vivir en el pasado. Se trata de no olvidar que hubo principios que nos hicieron fuertes.
Y que sin límites, sin responsabilidad y sin educación, ninguna sociedad puede salir adelante.
Uruguay se nos está yendo de las manos