Hay dos Durazno.

Desde que se resolvió y concretó después, que la nueva ruta 5 cruzara por la ciudad, se dice que hay dos Durazno: uno de cada lado.
Algunos Intendentes de los que han ocupado el cargo desde el 85 han puesto énfasis en señalar que no es así, pero, en realidad, salvo excepciones, han hecho muy poco para demostrarlo.
La ruta es un tajo ineludible en la fisonomía urbana, que repercute negativamente en los que habitan los barrios al oeste, por muchas razones que en esta ocasión no es necesario señalarlas.
Los anuncios sobre nuevas señalizaciones en las únicas cuatro calles que cruzan la ruta han despertado un enojo comprensible de miles de duraznenses que una vez más se verán castigados por vivir en el Durazno 2.
El cruzar la ruta por necesidad va a ser más complicado, extenso y demandará más tiempo, seguramente con colas larguísimas en los semáforos.
Cuando se explicaba hace decenas de años que la ruta iría en la ubicación actual, el argumento que se impuso fue que, hacerlo fuera de la ciudad iba a dejar a Durazno a un costado, que los que utilizaran la 5 seguirían de largo, que los comercios serían muy afectados y la ciudad misma moriría de a poco.
El argumento que se maneja ahora para los cambios en las direcciones de las calles Artigas, Morquio, Galarza y Gallinal es el de acortar los tiempos del pasaje de los vehículos por la Ruta Nacional, que el tránsito sea fluido.
Toda una contradicción.
El flechado no se decide de forma aislada solo con la cabeza técnica sin tener en cuenta a la gente. Y es en la gente de Durazno en la que se debe pensar. La que aquí vive, trabaja o estudia.
Todos iguales en servicios, con una ruta que ya no se puede sacar pero que no se debe profundizar en su incidencia negativa para los que residen en una zona determinada.
Como ahora los vecinos afectados se manifiestan deberían hacerlo aquellos que ocupan lugares de gobierno elegidos por la comunidad.
El silencio no es neutral. Callar ante la injusticia no es neutralidad: es complicidad.
El mundo no solo se rompe por la acción de los que hacen el mal, sino por la indiferencia de los que podrían haber hecho el bien… y no lo hicieron.