HECTOR MERKLEN

Se cumple este 24 de mayo, 120 años del nacimiento del Profesor Héctor Merklen Budelli.

(Nota publicada hace 5 años)

Tuve la suerte de conocer y tratar en mis primeros años de periodista y en los jóvenes años de recitador, al querido “Maestro”.

Su familia llegó al Uruguay desde Alsacia, una región histórica del noreste de Francia, en el valle del río Rin, que Limita con Alemania y Suiza.

Nacido en el año 1905 en la zona agraria de Flores, Héctor Santino Merklen vivió con pasión su niñez campesina y, nos contaba su nieto Lautaro, a los 5 años tuvo su primer caballo: un petizo al que montaba con orgullo.

La escuela y el Liceo las realizó en la Trinidad de los Porongos, donde su padre, Julio, fue el fundador de la primera escuela. Tiempo después, recibido como Profesor de Educación Físico, vuelca en su departamento natal los primeros esfuerzos como educador, siendo gestor de la primera Plaza de Deportes de Trinidad.

Merklen y su esposa Marta.

Se casa con Eloisa Berta Marta Goldschmidt y al poco tiempo se vienen para Durazno donde ella enseñaba inglés tras dejar sus trabajos de nurse y él de lleno a la Educación Física, siendo el único Profesor que existía en Durazno y con cuyas enseñanzas, fueron surgiendo con el tiempo destacados entrenadores.

Vivió gran parte de su vida en la entonces calle Ituzaingó 303 y tras jubilarse, se mudó a una hermosa casa quinta en una zona entonces bastante despoblada, sobre la hoy calle Giordano.

Quienes fueron sus alumnos en el área de la educación física, admiraban al Maestro, quien tuvo una incidencia muy importante en las conquistas del fútbol rojo y en los logros más que significativos del atletismo duraznense que se hizo sentir a nivel nacional.

Pero también hay que recordarlo en su aporte cultural, formando grupos, especialmente en el ámbito folclórico, como con “De palo a pique” un conjunto folclórico relevante en la década del 60 y en la creación del Conjunto de danzas “Los Criollos de Don Frutos.

Retirado totalmente de sus actividades. Merklen siguió siendo para muchos un referente fundamental y una presencia que se reiteraba en la partida o llegada a Durazno de una delegación local deportiva o cultural.

La pista de atletismo del “Landoni”,  hoy renovada, lleva su nombre.

Pero seguramente, el mejor homenaje fue que siempre se le llamara cariñosamente “Maestro”, porque al decir de Henry Adams: “El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puede decir cuando se detiene su influencia.”

 

Jesús Correa

 

 

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