El secreto profesional es una de las piedras angulares del ejercicio del periodismo libre

En la redacción de un medio es común escuchar el dicho de que los periodistas no somos adivinos. Es el argumento de cualquier reportero en cuya área ocurrió algo del que en el periódico donde trabaja, se enteran a través de la competencia.

¿Qué pasó? Pues, el periódico de la competencia, contaba con alguien clave, involucrado o cercano a la noticia, que habló. Contó una historia o brindó partes de ella para que el reportero buscara el resto. Ese alguien, es la fuente. Un elemento clave en el periodismo, que se convierte en el vértice principal de la tarea informativa, sin el que muchas grandes historias no se hubieran conocido.

Los periodistas contamos lo que nos cuentan. Luego de chequearlo, verificarlo, contrastarlo. Un periodista que se precie, vale lo que su agenda, lo que su fuente. La fuente es la esencia de la actividad informativa y constituye un sello de distinción para el medio.

Hay una necesidad mutua: La fuente necesita del periodismo para que su confidencia llegue al gran público y el periodista necesita de la fuente para ofrecer la información.

Lo común, es que la fuente prefiera ser anónima. Con atribución reservada. El periodista puede usar todo lo que considere útil de las informaciones suministradas por su fuente, pero no puede mencionarla.

Quien brinda la información confía en el periodista y en su medio, que no lo traicionarán pase lo que pase. Dado que en la mayoría de los casos la información que circula entre periodista y fuente es reservada, “es necesario entender el anonimato como una medida de protección de las fuentes contra posibles represalias”.

El secreto profesional es una de las piedras angulares del ejercicio del periodismo libre.

La protección del secreto de las fuentes de información periodística puede ser entendida en, al menos, dos sentidos: el primero como un deber específico de los informadores profesionales en relación con las fuentes obtenidas confidencialmente; el segundo, como un derecho instrumental que ampara la integridad del ejercicio de la profesión del periodista.

No debemos olvidarlo nunca.