Cuando perdiendo se gana.

Agustín Ramos remata para el gol bohemio.

“Estoy orgullosos de ustedes” le dijo el técnico Marcelo Luján al plantel de la generación 2010 del Club Atlético Wanderers, tras la derrota ante Siete estrellas de Montevideo.

Y esa frase pronunciada en el momento justo, cuando los pibes lagrimeaban por el resultado adverso, va más allá de lo hecho este domingo, abarca todo lo logrado en la temporada.

Wanderers que ganó invicto la serie en Libertad, que derrotó claramente el sábado a Sarandí Universitario de Rivera, fue superado por un rival capitalino que tiene jugadores de muy buen nivel, que practican un fútbol de equipo consistente y que están acostumbrados a estos encuentros, por las propias exigencias del baby en Montevideo.

A pesar del 4 a 1 adverso, los gurises bohemios mostraron hidalguía, coraje, entrega, compañerismo. Respondieron al esfuerzo del Cuerpo Técnico, de los padres y otros familiares, que siempre estuvieron aportando trabajo y fundamentalmente, alentando desde las tribunas.

¿Que muchos lloraron al final? Claro que sí, porque toda derrota duele, pero estas sirven a la vez para moldear la personalidad. De las derrotas también se aprende, porque en la vida misma, no todas son lindas, se gana y se pierde.

Otros desafíos vendrán, tal vez tan o más difíciles que este, pero demostraron que van por buen camino, que hay material como para creer en el futuro.

Hoy, cumplieron.