Murió Rubén Cuestas, leyenda de la música entrerriana

5 CUESTAS

Rubén Cuestas, uno de los máximos referentes de la música litoraleña y de la chamarrita entrerriana, falleció este domingo a los 84 años.

Integrante del histórico dúo Los Hermanos Cuestas junto a su hermano Néstor, dejó un legado artístico que marcó profundamente la identidad cultural y musical de Entre Ríos.

Conocido como «el amigo de los pájaros», Rubén desarrolló desde muy pequeño una extraordinaria habilidad para imitar el canto de las aves entrerrianas. Ese talento se convirtió en una marca registrada del conjunto y en uno de los rasgos más distintivos de sus interpretaciones.

Junto a Néstor Cuestas, fallecido el 23 de septiembre de 2020, conformó el histórico dúo Los Hermanos Cuestas, una formación que marcó un antes y un después en el folclore entrerriano y llevó la identidad musical de la provincia a los principales escenarios del país y del exterior.

En el Festival de Durazno causaron sensación y fueron galardonados con el “Charrúa de Oro” en 1991.

El legado de Rubén Cuestas, construido junto a su hermano durante décadas, quedó reflejado en un repertorio que sigue identificando a varias generaciones y en un estilo inconfundible que convirtió el canto de los pájaros en uno de los símbolos más representativos de la cultura entrerriana.

En oportunidad de cumplir 50 años con el canto, fuimos invitados a efectuar la conducción de un recital en su Paraná natal. Un espectáculo lleno de momentos emotivos, especialmente por el afecto que los entrerrianos le demostraron en la oportunidad.

Ahora como solista a los 80 años, mostró entonces una lucidez envidiable, se adueñó de la escena y entre versos y silbidos nos empapó de río y monte para trascender las fronteras provincianas.

Aunque Solista es un decir, si en Rubén Cuestas habita una bandada. La gente lo entendió y aplaudió de pie. Gustaron sus interpretaciones, no solo de los clásicos sino también de aquellos temas de letras y melodías muy sencillas, preparados para lucir a los pájaros, es decir, chamarritas como un fondo, donde se destaca ese talento inigualable para la imitación de los trinos, una especialidad de Cuestas. Brillante.

Alabar a las aves difundiendo sus voces.

Rubén convivió con las aves desde muy pequeño. Solía contar en el escenario, que se sentaba en su patio y diseminaba migajas de pan mientras silbaba remedando a los pájaros y estos venían, a alimentarse de ese tributo que hace el hombre que, ama a los pájaros “pero sin jaula señor”, como dice una de sus canciones.

De esos labios privilegiados volaban los pájaros en bandada. El zorzal, la calandria, el Juan chiviro, el benteveo, la tacuarita y cuántos otras perlas del monte.

Su repertorio es tan sencillo como auténtico que une a los hombres por encima de las fronteras.

Escucharlo cantar, sentir el silbido de los pájaros cuando abre su corazón es sentirnos americanos, rioplatenses, hermanos. La presencia de los mismos árboles, las mismas aves, ayuda a comprender la unidad por encima de fronteras inventadas.

En la última nota que le realizamos, Rubén recuerdó con mucho cariño a Durazno, su Festival y su gente

 

 

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