Cuando el miedo se escribe en los baños, algo más profundo está fallando.

22 LICEOS
*Mirada de un docente jubilado 
Publicación de Sergio Castro.
En mis tiempos, los baños de los liceos tenían corazones flechados, firmas torcidas y alguna que otra picardía adolescente. Hoy aparecen amenazas de tiroteos, bombas imaginarias y retos virales que viajan más rápido que el sentido común.
No es que los gurises sean malos. No es que estén perdidos. Es que están “desbordados.»
Desbordados por tecnologías que avanzan más rápido que su madurez.
Desbordados por redes que le prometen fama instantánea a cambio de un gesto irresponsable.
Desbordados por un anonimato que les da una sensación de poder que nunca tuvieron en la vida real. Y mientras tanto, el mundo adulto corre atrás, siempre un paso tarde.
Las escuelas hacen lo que pueden.
Los docentes hacen lo que pueden.
Las instituciones hacen lo que pueden.
Las autoridades hacen lo que pueden.
Pero hay un actor que no puede seguir fallando: “la familia”.
Porque ningún protocolo reemplaza un hogar presente. Ningún docente puede suplir a un padre o una madre que no pone límites. Ninguna charla técnica puede competir con un gurí que crece sin referencias claras.
Hoy muchos adolescentes buscan notoriedad fácil, caminos cortos, adrenalina vacía.
Pero todos sabemos cómo terminan esos caminos: mal. Muy mal. Por eso, este no es un mensaje tibio. Es un llamado urgente.
A los estudiantes: “La libertad no es hacer cualquier cosa. La libertad es hacerse cargo. El futuro premia a quienes estudian, piensan y construyen.”
A las familias: “La educación empieza en casa. La responsabilidad empieza en casa. La contención empieza en casa.”
A la comunidad entera: “La escuela no es un campo de batalla. Es un fogón donde se aprende a ser persona.”
Los tiempos cambian, sí. La tecnología nos pasa por arriba, también. Pero hay algo que no cambia: “Educar para la vida. Educar para la convivencia. Educar para que el miedo no tenga la última palabra.”
Y si no reaccionamos ahora, después será tarde.

Deja una respuesta