Osiris: “Soy a veces silencio y a veces canto”.

Junto al Yi, en la Sociedad Criolla "Carlos Reyles".

Osiris previo a una presentación en Durazno en la década del 60.

Hace 25 años moría Osiris Rodríguez Castillos. Su muerte se produjo dos días antes en que Durazno le iba a realizar un homenaje, en el marco de los 175 años de su fundación.

Estudió guitarra desde muy temprana edad. A los 6 años comienza a estudiar piano y a los 8 años compone sus primeros poemas.

La familia se traslada a Sarandí del Yi, donde Osiris vivió en medio de digna pobreza, como cualquier niño del campo.

Se hizo “de a caballo”, conoció profundamente el interior uruguayo.

En Sarandí del Yí realizó sus estudios primarios.

Desde la ventana de su clase escolar se veía el río Yi , que significa “agua chica” en guaraní.

Esta imagen le entregó los profundos secretos de sus montes y le formó el carácter para los dilatados silencios pensativos.

Fue un niño independiente e imaginativo, se lo veía más por el río que por el aula escolar. Esta inclinación puede verse claramente en su poema autobiográfico “CANCIÓN PARA MI RÍO”.

Osiris decía -“De este modo resulté mal discípulo… pero muy nadador”

En la madrugada del 5 de octubre de 1996, a los 73 años, un aneurisma de aorta lo hiere de muerte. El 10 de octubre, sin salir de un coma profundo, muere en un hospital público de Montevideo. Luego de un velatorio multitudinario fue incinerado y sus cenizas fueron vertidas en el río Yí junto a Sarandí del YI, en una ceremonia familiar emotiva, sobria y silenciosa.

En Durazno, un busto elaborado por el escultor Juan Morra, le recuerda en forma perenne, en el Parque de la Hispanidad y acaba de aprobar el Parlamento que el puente sobre el río, en Sarandí del Yi, lleve su nombre.

“Cuando me fui de mi rancho
se puso a llorar el viento
estribé, monté a caballo
y lo acuñé en el invierno.

A gatas iba clareando
por una grieta del tiempo
y me fui como la noche
trote corto y poncho negro.”