El arte de la conversación es el arte de escuchar y de ser escuchado.

3 CRUCE

Foto de El Acontecer

El Intendente Dr. Felipe Algorta anunció en la mañana de Canal 8 que deja sin efecto el flechado de calles al Este de Ruta 5, como respuesta a los planteos que oportunamente los vecinos efectuaron en reunión abierta.

La resolución del Intendente ha sido tomada con beneplácito por una inmensa mayoría de los habitantes de las zonas que se consideraban afectadas. Otros pocos creen que no se debería ir atrás en lo aconsejado por los técnicos.

Creo que escuchar al pueblo no solo es el acto más noble de gobernar, es el corazón mismo de la transformación.

Suele suceder que quien dirige suele asumir que posee la razón absoluta, amparado en la posición que ocupa y en la autoridad que le reviste, ignorando que la realidad es mucho más compleja y que el poder no garantiza sabiduría.

La verdadera verdad radica en la empatía, en la capacidad de escuchar y entender al otro.

Si en cada circunstancia y en todos los órdenes de la vida de un país, se actuara con menos soberbia y más sensibilidad social, muchas decisiones tendrían mejores resultados, dejando de lado la desconexión con quienes realmente viven las consecuencias.

El pueblo no habla desde la teoría, habla desde la experiencia, desde la necesidad y el sufrimiento, por eso su voz no debe ser ignorada, no se trata de desconocimiento, sino de vivencias que deben ser tomadas en cuenta para construir soluciones más justas.

Los vecinos que hoy están eufóricos, encararon la problemática con rapidez, seriedad y educación, como una herramienta clave para el desarrollo colectivo.

Esto deja entrever la importancia de fortalecer la formación ciudadana, promover el pensamiento crítico y abrir espacios de participación, donde la gente pueda expresarse sin temor y ser tomada en cuenta en los procesos de toma de decisiones.

Nadie es imprescindible, cada ser humano posee su propio criterio, su manera de pensar y actuar, esa diversidad es la base de la sociedad, porque sin ella no existiría la libertad ni la posibilidad de construir caminos distintos.

Pretender que todos sigan una sola dirección es desconocer la esencia humana, es anular la voluntad individual y colectiva, lo que llevaría a una sociedad uniforme y sin capacidad de cuestionamiento, algo incompatible con la democracia.

Por eso, gobernar no es imponer, es escuchar, comprender y actuar con responsabilidad, reconociendo que la verdad no pertenece a una sola persona, sino que se construye entre todos, desde el respeto, la empatía y el compromiso con el bienestar común.

 

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