Palabras y gestos que permanecerán
Por el Lic. Oscar Padrón Favre
El papa León XIV ha pronunciado durante su presencia en Uruguay distintas alocuciones destinadas a ser revisitadas por largo tiempo. Un ejemplo son las palabras expuestas en la Plaza Independencia junto al monumento al Gral. Artigas. Destacó allí la marcha del Pueblo Oriental a lo largo de la historia. El Papa utilizó con
brillantez las potentes imágenes del Éxodo de 1811 modeladas en el friso broncíneo del monumento, develando con exactitud la correcta interpretación histórica de las mismas, el mensaje atemporal que encierran para nuestra comunidad nacional así como la armonía que guardan con varios de los postulados de la cátedra de la Iglesia.
brillantez las potentes imágenes del Éxodo de 1811 modeladas en el friso broncíneo del monumento, develando con exactitud la correcta interpretación histórica de las mismas, el mensaje atemporal que encierran para nuestra comunidad nacional así como la armonía que guardan con varios de los postulados de la cátedra de la Iglesia.La recomendación de abordar los temas acuciantes del presente partiendo de una clara conciencia histórica como colectividad nacional y religiosa es recurrente en su palabra. Lo ha dejado de manifiesto mencionando más de una vez el profundo arraigo de la Virgen de los 33 con la historia de los orientales. También destacando la enorme obra misional del Beato Jacinto Vera, quien recorrió en numerosos viajes el territorio oriental, procurando poner nuevamente de pie a la Iglesia, al tiempo que atendía de manera preferencial a las poblaciones rurales, las más desvalidas de orientación espiritual.
Hoy en la homilía brindada en la ciudad de Florida – dedicada en especial a la Mujer como “conservadora de fe” – destacó que “tampoco la historia de los pueblos se comprende del todo si se prescinde de Dios”.
Cuando llegue León XIV el próximo martes 10 a la emblemática ciudad de Córdoba, en el corazón de la Argentina, volverá a dar otro testimonio de su marcado interés de dar relevancia a las raíces históricas de la fe católica, en especial aquellas que tienen que ver con la tarea evangelizadora de los sacerdotes que actuaron en el interior de estos países, identificados como “curas gauchos”.
Para la santa misa de ese día fue su deseo que presida el altar la imagen conocida como Cristo del Padre Brochero (1840-1914).
Según la tradición, San José Gabriel Brochero – canonizado en 2016 – mandó realizar esta talla, solicitando que el rostro de Cristo tuviera los rasgos acentuadamente mestizos de los habitantes rurales de las sierras cordobesas y riojanas donde él por décadas misionó, trasladándose a lomo de mula. Deseaba que “su gente” se reconociera plenamente en ese hombre crucificado.
Una vez más los gestos hablan tanto o más que las palabras.